Ante el aumento de los ataques con drones atribuidos a Ucrania, Rusia acelera la modernización de su sistema de defensa antiaérea mediante el uso de inteligencia artificial, drones interceptores y nuevas tecnologías para reforzar la protección de su espacio aéreo y de infraestructuras estratégicas.
El ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, aseguró que las Fuerzas Armadas incorporan inteligencia artificial para el reconocimiento automático de objetivos, la navegación y el apoyo en la toma de decisiones. Además, destacó que las unidades especializadas en sistemas no tripulados han triplicado la eficacia de los operadores convencionales.
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Entre las principales innovaciones figura el dron interceptor Yolka, diseñado para destruir drones enemigos mediante impacto directo y guiado inteligente, reduciendo los riesgos para la población.
Rusia también fortalece su defensa con nuevas versiones del sistema antiaéreo Pantsir y el complejo de artillería Citadel, desarrollado para neutralizar ataques masivos de drones de forma automatizada.
Según expertos militares rusos, los ataques con miles de drones ponen a prueba el sistema de defensa aérea, que mantiene una elevada capacidad de interceptación.
Aunque reconocen que detener el 100 % de las amenazas es prácticamente imposible, consideran que una efectividad cercana al 90 % representa un resultado altamente exitoso.
