El Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) arrestó a más de 10.000 personas en los últimos cinco días, con un promedio cercano a 2.000 detenciones diarias en escuelas, tribunales, iglesias y centros de trabajo.
La ofensiva responde a la política del presidente Donald Trump de ejecutar la mayor campaña de deportaciones en la historia del país, según confirmaron funcionarios de Washington.
Las redadas avanzan con discreción en medio de crecientes cuestionamientos por presuntas violaciones a los derechos humanos. Organizaciones civiles denuncian hacinamiento, violencia, suicidios y muertes en centros de detención, además de casos como la captura de un padre frente a sus hijos, quienes quedaron desamparados.
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La ofensiva migratoria coincide con recientes decisiones de la Corte Suprema que ampliaron las facultades del Ejecutivo en materia migratoria, aunque el máximo tribunal bloqueó el intento de eliminar la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes indocumentados y visitantes temporales. Entre enero de 2025 y junio de 2026 se reportaron 52 muertes bajo custodia del ICE, de las cuales 18 ocurrieron en los primeros cinco meses de 2026.
La Brookings Institution estima que más de 145.000 niños estadounidenses han sufrido la detención de al menos uno de sus padres desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, mientras más de 22.000 quedaron sin ambos progenitores.
La organización también calcula que unas 60.000 personas permanecen detenidas y cerca de 400 mil se trasladaron a centros del ICE, entre ellos la instalación de Dilley, Texas, señalada por denuncias de abusos, hacinamiento e insalubridad.
