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Türkiye promueve la Semana de la Cocina Turca como símbolo de cultura, paz y convivencia

Radio Nicaragua 20 de mayo de 2026

Embajada de la República de Türkiye en Nicaragua

Introducción por el Excmo. Señor N. Kaya Bakkalbaşı, Embajador de la República de Türkiye

En un contexto internacional marcado por desafíos globales, crisis y conflictos armados que hoy en día una vez más afectan al mundo, Türkiye, en virtud de su posición geoestratégica, se encuentra con frecuencia frente a ellos y muchas veces también está afectada directamente. Al mismo tiempo, se compromete participando activamente en los esfuerzos de diálogo y paz, en su entorno, como en regiones más alejadas.

En este marco, qué mejor que la gastronomía que es uno de los lienzos más universales para unir a la humanidad. La mesa es una plataforma donde se encuentran diferentes épocas y culturas. Es también un símbolo de la creación conjunta, el compartir y el estar juntos. Pienso que hoy en día es justamente una de las necesidades que resaltan más que nunca. En efecto, “la mesa” ha sido desde tiempos más antiguos el espacio y el lenguaje de la convivencia entre diferentes pueblos. En este sentido, Türkiye promueve la quinta edición de la “Semana de la Cocina Turca” (21 al 27 de mayo), bajo el lema “Herencia en una Mesa”.

Heredera del vasto legado desde Asia Central hasta Anatolia y de la tradición culinaria otomana, la cocina turca representa mucho más que una expresión gastronómica: refleja una cultura basada en la hospitalidad, el compartir, el aprovechamiento responsable de los recursos y el principio de cero desperdicio.

En la cultura otomana, la gastronomía se considera como un arte en sí misma y los utensilios de cocina y la mesa han adquirido formas artísticas. La cultura culinaria de estas tierras es un patrimonio en capas formado por la entremezcla de los modos de vida, prácticas de producción, movimientos migratorios y tradiciones a través de la historia.

La cocina turca, una de las más ricas y diversas del mundo gracias a su variedad climática, su geografía y su historia, es un patrimonio común en el que se han ido forjando a lo largo de los siglos las técnicas, los rituales y la cultura de mesa que siguen vivas hoy en día.

La cocina puede entenderse también como el archivo más confiable de la historia no escrita. Quisiera terminar con esta cita: “La mesa es el lenguaje más antiguo de estar juntos”.

Tengo el gusto de compartir información más amplia de la riqueza gastronómica y algunas recetas tradicionales de la cocina turca a través del siguiente enlace: https://turkishcuisineweek.com

Para finalizar me gustaría presentar el siguiente artículo que ofrece una idea general sobre la historia y la evolución culinaria de Türkiye.

La Histórica y Evolución de la Cocina Turca

Artículo compuesto de secciones de dos publicaciones dedicadas a la historia y evolución de la cocina turca: Patrimonio Culinario Turco (Prof. Adj. Özge Samancı) y Cero Desperdicio y Hambre Cero en la Cocina Turca, (Dra. Gönül Paksoy)

La cocina turca ofrece un rico patrimonio cultural, multifacético y polifónico, que ha madurado a lo largo de un extenso proceso histórico mediante la fusión de las culturas culinarias heredadas de regiones cercanas y lejanas. La fértil geografía de Türkiye y la rica flora y fauna que proporciona su diversidad climática son factores clave que han desempeñado un papel determinante en la formación de la cocina turca. La cultura culinaria turca lleva consigo las huellas ocultas del legado neolítico y de las civilizaciones de la Antigüedad como los hititas, urartos, frigios, griegos y de los romanos que florecieron sobre ese legado en Anatolia, la cuna del trigo, desde los años 10 000 A.C.

Los elementos fundamentales de la cocina turca, por su parte, fueron conformados por los hábitos alimenticios de los turcos que emigraron de Asia Central a Anatolia a partir del siglo XI. El origen de sabores como el yogur, el yufka (hoja de masa), pastırma (carne secada), el mantı (bola de masa con carne hervida) se remonta a la cocina turca de Asia Central. En la Edad Media, los hábitos alimenticios que los turcos trajeron de sus propias tierras se fusionaron con las cocinas de los pueblos sedentarios y, de este modo, surgieron nuevos hábitos de consumo tras la interacción entre las culturas culinarias turca, árabe-iraní y bizantina.

El patrimonio de la cultura culinaria turca puede rastrearse por escrito a través de los libros de cocina a partir del siglo XV. La cocina turca se puede dividir en varios períodos: el período de Asia Central, la síntesis de Anatolia que se formó tras la migración a esta región, la cocina de İstanbul o del palacio y la cocina turca actual. La pluralidad de las culturas que han vivido en las tierras de Anatolia, el acervo histórico, la relación entre el ser humano y la geografía, son factores importantes que aseguran la diversidad de la cocina turca. La riqueza estacional que ofrece una geografía así y la posibilidad de vivir todas las estaciones al mismo tiempo en diferentes regiones han proporcionado una variedad de productos. La cocina turca moderna es la suma de la cocina otomana, la cocina del Palacio y las diversas cocinas regionales.

La cocina turca que se extiende desde el campo hasta el Palacio, enriquecida con nuevos toques sin perder su creatividad inicial, que fusiona en un mismo crisol la estructura multicultural del Palacio con la estructura étnica de la sociedad, es una cocina de síntesis, amplia e indulgente. Una cocina creada sobre abrazar, sin rechazar ni ignorar nada.

La cocina del Palacio otomano se formó en İstanbul, la capital otomana, se enriqueció y ha llegado hasta nuestros días como herencia. La cocina de İstanbul, que fue una extensión de la cocina del Palacio otomano desde el siglo XV hasta principios del siglo XX, pasó por diferentes etapas, se enriqueció y constituyó la base de la cocina turca clásica. Los ingredientes utilizados en la cocina durante el período otomano cambiaron con el tiempo y se enriquecieron con nuevos elementos. Por ejemplo, el tomate, el pimiento rojo y verde, la papa, la calabaza, el frijol y el maíz, que hoy son imprescindible de la cocina turca, llegaron al territorio otomano solamente después del descubrimiento del continente americano. La llegada a la cocina otomana de cada uno de ellos tiene un tiempo y una historia diferente.

Las culturas gastronómicas de los pueblos que convivieron durante siglos en el mismo territorio del Imperio Otomano interactuando entre sí, crearon un acervo común de sabores. Además, estos sabores compartidos, traspasaron las fronteras de İstanbul y Anatolia, extendiéndose a los Balcanes, Europa del Este, el norte de África y el Medio Oriente. Por eso, la cocina turca sigue compartiendo hoy en día muchos puntos en común con las regiones vecinas. Muchas sabores como el baklava, el dolma (vegetales rellenos), el sarma (hojas de vid rellenas), el kebab, el pilav (Arroz pilaf), el börek (hojaldre relleno de diferentes ingredientes), el güveç (carne con diversos ingredientes en recipientes de barro) el kadayıf, el keşkek (gachas de trigo y carne), el helva (helva de sémola), el döner (carne al trompo), el musakka (berenjena con carne molida), el yogur, el lokum y el café son una extensión del patrimonio de la cultura gastronómica turca que aún persiste en esta amplia geografía.

Türkiye, donde conviven personas de todas las religiones, razas y culturas, siempre ha conservado esta estructura. Esta diversidad se refleja también en los nombres de los platos turcos. De esta manera, los platos que se incorporaron a la cocina fueron aceptados con un enfoque sutil, sin que sus nombres cambiaran.

La cocina turca es una cocina abierta a la innovación, teniendo una visión experimental, capaz de mantener la tradición, armoniza lo nuevo con lo tradicional, sencilla y con equilibrio interno.

Los principios fundamentales de la cocina turca muestran paralelismos con la filosofía básica de la cocina de sin desperdicio. En estos platos, que llamamos comidas de olla, la costumbre de mojar el pan y el uso de la cuchara evitan que se desperdicie la comida del plato. El pan, como en todas las sociedades, es sagrado en nuestra cultura. Compartir el pan es muy importante en la cultura gastronómica de los turcos. Un grano de trigo se convierte en mil en la tierra. El sagrado del pan es el respeto que se siente por el trigo que alimenta a este mundo. La cultura del compartir, las relaciones de vecindad y la hospitalidad son de suma importancia en la tradición turca.

La agricultura ha alterado los sistemas naturales del mundo más que cualquier otra actividad humana. Aunque la naturaleza nos otorga todo lo indispensable, en el presente hay aproximadamente mil millones de personas que padecen de hambre en el mundo. En la actualidad, la destructividad de la industria alimentaria y los errores cometidos en la agricultura, están provocando graves problemas. A pesar de que las medidas que se proponen y se toman hoy en día en nombre de la simplificación, parezcan conducir al objetivo de cero residuos, se necesita mucho más para alcanzar el objetivo que tenemos por delante. Al utilizar los recursos que nos ofrece el planeta, debemos recordar que somos parte de la naturaleza y debemos multiplicar nuestros recursos devolviendo a la tierra más de lo que ella nos concede. Cuando pongamos fin al desperdicio de todo tipo de recursos, garanticemos la continuidad de la producción y de la diversidad, y lo compartamos, habremos alcanzado el objetivo de hambre cero.

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