Xavier Díaz-Lacayo Ugarte, Especialista en Políticas Públicas
Remitimos artículo del Compañero Comunicador Xavier Díaz-Lacayo Ugarte, Especialista en Políticas Públicas : “Rigoberto Sandinista de Liberación Nacional”.
RIGOBERTO SANDINISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
De la lucha y victoria de Sandino sobre el ejército norteamericano, vino la traición de Anastasio Somoza García para asesinarlo y heredar de los yankes la Guardia Nacional de Nicaragua para construir progresivamente un sistema político sustentado en control militar absoluto, fraude electoral y dependencia geopolítica de EEUU.
Así inicio la transformación psicológica, ética y política de una generación: desde la transferencia de la dignidad nacional a la oportunidad para rescatar y edificar ideales.
A ésta pertenecieron junto a Ramón Raudales y Santos López, Aldo Díaz Lacayo, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge y otros inmensos como Rigoberto López Pérez. Sus acciones y reflexiones permiten comprender uno de los momentos más decisivos en la evolución política de la juventud nicaragüense del siglo XX, con frustración democrática, represión y clausura institucional en la oscura administración agrícola-feudal que el somocismo imponía a sangre.
La lucidez moral de éstos eslabones de conciencia concebiría la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional y convierte la esperanza en convicción que la dictadura somocista solamente podría ser enfrentada con métodos revolucionarios.
Al héroe Rigoberto, una de tantas puntas de lanza, el Pueblo Presidente hoy lo distingue como hito histórico vital para la autodeterminación de Nicaragua, a través de la gobernabilidad sandinista en dignidad, procura permanente de paz; así como, la defensa de la soberanía y de las restituciones de la Revolución Popular Sandinista.
LOS PRIMEROS AÑOS EN SU LEÓN NATAL
Nacido en el barrio El Calvario, León, el 13 de mayo de 1929. Hijo de don Francisco Pérez y doña Soledad López Calero, Rigoberto pasó su infancia, adolescencia y primeros años de su corta en la pobreza de Nicaragua de la época. Según biografía escrita por Ignacio Torrez Briones: “(…) un país tradicionalmente dominado por élites económicas insensibles a las duras realidades padecidas por la mayoría de la población. Minorías acostumbradas desde siempre a enriquecerse mediante la explotación de los recursos naturales del país y la fuerza de trabajo de su población.
Pocos días después de su nacimiento sus padres lo llevaron a bautizar a la Catedral de la ciudad, siendo apadrinado por el sacerdote Agustín Hernández, conocido como el Hermano Agustín, y la señora Fidelina Barreto de Ríos. En el libro bautismal quedó registrado con el nombre de Pascual Rigoberto López Pérez.
La anteposición del apellido materno al paterno daba testimonio que los Pérez-López sólo estaban casados conforme al Derecho Civil, que la Iglesia católica, apostólica y romana no reconocía entonces con la fuerza moral y jerárquica del religioso (…)”.
ABRIL DEL 54 Y EL AGOTAMIENTO DE LA VÍA POLÍTICA
Nicaragua arriba a 1954 con un modelo que rompía la alternancia en el poder de los tradicionales partido liberal y conservador. Somoza García no lo permitía alternancia política y ya se había separado de los tradicionales liberales después de también traicionarlos. Las elecciones carecían de legitimidad local bajo su régimen aunque gozaban de validación yanke.
El 4 de abril se origina un movimiento heterogéneo por el creciente agotamiento político y la estéril concentración autoritaria del poder. Reflexiona Aldo Díaz Lacayo: “(…) El movimiento de abril de 1954 surgió como una conspiración político-militar integrada por sectores conservadores, jóvenes oficiales, liberales independientes, y empresarios que buscaban impedir la consolidación dinástica de Anastasio Somoza García. La conspiración fue motivada, en gran medida, por la destrucción de la institucionalidad republicana, respaldada por el apoyo de EEUU (…)”.
Pablo Leal Rodríguez fue de las principales figuras civiles del movimiento. Somoza García inventó un atentado contra su vida para comunicarle a la población: “(…)
Me he visto obligado a decretar el Estado de sitio en toda la República porque ha sido descubierto un complot para alterar el orden público que se iniciaría con un atentado contra la vida del Presidente de Nicaragua. El atentado contra mi vida estaba perfectamente planeado (…)”.
Se abrió una brutal represión posterior con consecuencias profundas: fusilamientos, torturas, persecución política, consolidación represiva de la Guardia Nacional.
La represión del movimiento destruyó la última expectativa de transición pactada. De ahí que muchos jóvenes abandonaran: (i) El reformismo liberal; (ii) La oposición parlamentaria; (iii) Las salidas negociadas.
Desde esta perspectiva, abril de 1954 constituye un punto de inflexión histórico porque demuestra que incluso sectores moderados de las élites nacionales comenzaron a considerar insostenible la continuidad del régimen. Y comenzaran a explorar: (i) La lucha armada; (ii) Las conspiraciones clandestinas; (iii) Los movimientos revolucionarios latinoamericanos.
En ese contexto emerge la figura de Rigoberto López Pérez como expresión extrema de una conciencia nacional desesperada, pero también profundamente ética de una generación de jóvenes intelectuales, estudiantes, profesionales, militares y opositores que rompieron definitivamente con la idea de que la dictadura podía reformarse a lo interno con recato y decencia.
Rigoberto quedó inmerso de ésta generación histórica, traumatizada por el fracaso de sus intentos cívico-militares para restaurar la democracia en Nicaragua frente a la inercia de radicalización política que clausuró los posibles caminos institucionales.
MOTIVACIÓN CON CONVICCIÓN
Con inquietud de conciencia social y de clase; contrasta las riquezas naturales del país con tecnologías precarias de entonces; asume que al País le falta liderazgo con visión humanística y que éste debe procurarse el desarrollo humano con dignidad.
Estando en El Salvador, motivado por el ambiente de conspiración que impregnaba el exilio nicaragüense encontró que ofrendar su vida funcionaría como semilla de esperanza a la creación y fortalecimiento de una conciencia patriótica para luchar por un sistema con identidad histórica y dignidad colectiva popular.
Otra reflexión de Aldo Díaz Lacayo: “(…) Rigoberto decidió presentarse a las filas de la organización revolucionaria nicaragüense en El Salvador, proponiéndole a Adolfo Alfaro Carnevallini, en privado y con tanta timidez como convicción, la acción que le haría entrar al cenáculo de los héroes nacionales. Quiso entrar la historia el propio día del centenario de la Guerra Nacional y en el mismo lugar del hecho histórico el 14 de septiembre del 56 en Hacienda San Jacinto; no lo logró por falta de condiciones: ¡la vida le negó esta humana aspiración que concedió dieciséis días después, el histórico 21 de septiembre de 1956 (…)”.
SEMILLA PARA LA REVOLUCIÓN
Adolfo Alfaro puso especial atención a la propuesta de la acción solitaria, individual, heroica, de Rigoberto. Lo entrenó el ex teniente GN Guillermo Marenco Lacayo para su acción heroica que finalmente ejecutó en la Casa del Obrero de León, pese a las normas de seguridad garantizadas por los mismos gringos que protegían a su perro.
De la biografía de Torrez: “(…) Bajo las órdenes del agente de la CIA y jefe de los encargados de la protección del dictador, Richard Van Winckle, León fue tomado por estos agentes desde la medianoche del día 19 de septiembre de 1956 (…)”.
Se conoce que Somoza sacó a bailar a doña Salvadora primero, y después a la Novia de los Obreros, Azucena Poveda. Rigoberto sacó a una de las invitadas y entre compás y compás esperó que Somoza se sentara para acercarse a la mesa y disparó cinco veces; algunos testigos dijeron que el último lo hizo cuando ya había caído al suelo herido por algún guardia. Tacho viejo ordenó que lo capturaran vivo. Pero nadie le hizo caso y sobre Rigoberto llovió fuego: 45 perforaciones de bala.
Posteriormente, los hijos de Somoza García quisieron hacer aparecer esta acción como monumental conspiración de todos los adversarios del su padre y desprestigiar inútilmente a nuestro Héroe; presentándolo como perturbado mental o un drogadicto, alguien indeseable que no pudiera ser confundido con un opositor político de su papá, sino como un delincuente cualquiera.
HONOR Y GLORIA PARA LOS NICARAGÜENSES
De su inmolación valiosa, determinante y dignificante para la sangre de los héroes y mártires de nuestras luchas por auto determinación, la Revolución Popular Sandinista rescata sus valores para procurarnos la sociedad democrática deseada; con calidad de convivencia y desarrollo humano; elaborando y ejecutando políticas públicas para la restitución de todos los sectores, incluyendo las minorías y sectores vulnerables. La inercia retrógrada y criminal del somocismo permanecerá sepultada en Nicaragua.
Efemérides de natalicio e inmortalidad de Rigoberto abren reflexión historiográfica obligada y relevante: gran parte de los componentes de ésa lucha y resistencia anti-somocista temprana permanece fragmentados o invisibilizados; y ameritan orientarse a la inclusión y reconstrucción social de ésa década, como vertientes revolucionarias.
La opción preferencial por los pobres se destaca en el modelo cristiano que con el respaldo de Jesucristo es luz del evangelio, en millones de testimonios de crecimiento espiritual en Nicaragua, nación bendita con la igualdad de acceso a oportunidades para que cada uno de los nicaragüenses aumentemos nuestras capacidades.
Por la gracia de Dios estamos cimentados en la legitimidad de Daniel como el líder indiscutible de la Revolución Popular Sandinista junto a una honrosa copresidencia compartida con la inagotable diligencia de Rosario.
Managua, 13 de mayo de 2026
Xavier Díaz-Lacayo Ugarte
Especialista en Políticas Públicas
