Opinión

Detalles del Momento: Día Mundial del Medio Ambiente

Radio Nicaragua 5 de junio de 2026

DETALLES DEL MOMENTO: DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE.

Por: Moisés Absalón Pastora.

Este viernes 5 de junio celebramos El Día Mundial del Medio Ambiente, establecido como tal por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para promover una acción global para proteger la tierra. Este 2026, un año proclamado como devastador por el desarrollo de un “Super Niño” el mensaje es “atender las urgentes señales que nos envía la Tierra y en las señas que elegimos enviarle de regreso”.

El medio ambiente es todo lo que nos rodea: árboles, animales, agua, aire que respiramos y el suelo donde vivimos y todos son elementos de vida que nos están recordando que nuestro planeta necesita ayuda y fundamentalmente de nuestras acciones para no tirar basura en la calle, no desperdiciar el agua, no contaminar el aire; es decir nuestro mundo, nuestro planeta, nuestra casa y hogar nos está suplicando a que pasemos a ser super héroes y dejar de ser victimarios.

En Nicaragua particularmente como política de gobierno y desde las instituciones altamente calificadas que tiene hemos cultivado una cultura de profundo respeto por el medio ambiente partiendo de lo determinante que es la tierra y los efectos de su naturaleza en la vida misma. En tal sentido hemos consolidado importantes avances en la protección y conservación de la biodiversidad mediante la implementación de acciones integrales de restauración ambiental, monitoreo ecológico y fortalecimiento del manejo sostenible de los recursos naturales, contribuyendo a la recuperación de ecosistemas estratégicos, la protección del patrimonio natural y el fortalecimiento de la resiliencia ambiental y climática del país.

Hemos fortalecido la gestión ambiental integral para la prevención y reducción de la contaminación, mediante acciones orientadas al manejo adecuado de residuos peligrosos y no peligrosos, el control de sustancias contaminantes y el fortalecimiento de la regulación ambiental y en consecuencia el país implementó la Estrategia Nacional para el Manejo de Residuos Peligrosos y No Peligrosos, autorizando 247 recicladores de base, centros de acopio y cooperativas mediante Avales Ambientales, promoviendo prácticas sostenibles de recuperación, reutilización y disposición adecuada de residuos.

Nicaragua continúa fortaleciendo la implementación de la Política Nacional de Cambio Climático mediante medidas orientadas a la adaptación, restauración ambiental y fortalecimiento de capacidades comunitarias para enfrentar los efectos del cambio climático y como parte de estos esfuerzos, el país ha fortalecido la resiliencia ambiental y productiva de los territorios mediante acciones de reforestación, conservación de fuentes de agua, restauración de ecosistemas y promoción de prácticas sostenibles en coordinación con las comunidades y gobiernos locales.

Hemos consolidado acciones integrales para enfrentar la degradación de la tierra, la deforestación y los efectos de la desertificación, mediante programas de restauración forestal, manejo sostenible de los recursos naturales y recuperación de ecosistemas estratégicos, contribuyendo directamente a la protección ambiental, la seguridad hídrica y la resiliencia productiva de las familias nicaragüenses. Actualmente, el país cuenta con 4.9 millones de hectáreas de bosques, equivalentes al 37.5% del territorio nacional, de las cuales 2.2 millones de hectáreas son aprovechables bajo manejo forestal sostenible y 2.7 millones de hectáreas se encuentran bajo protección en Áreas de Conservación Ambiental y Desarrollo Sostenible.

Nicaragua ha consolidado la educación ambiental como un eje estratégico para fortalecer la protección de la Madre Tierra, promoviendo la formación de valores, la conciencia ambiental y la participación activa de las familias, comunidades, centros educativos, movimientos ambientalistas e instituciones públicas en la conservación y uso sostenible de los recursos naturales. Como resultado de estos esfuerzos, se han fortalecido las capacidades ambientales de 1,651,584 protagonistas a nivel nacional, de los cuales el 47% corresponde a mujeres y el 53% a hombres, promoviendo una participación inclusiva y comunitaria en la gestión ambiental del país.

Paralelamente, se fortaleció la Red Nacional de Observadores Ambientales mediante la capacitación de más de 1,100 observadores ambientales y el equipamiento permanente de brigadas comunitarias para la prevención de incendios forestales y monitoreo ambiental.

A través de campañas nacionales, congresos ambientales, ferias, festivales ecológicos, jornadas de reforestación y espacios de formación comunitaria, se fortaleció una cultura de responsabilidad ambiental y protección de los ecosistemas, consolidando el protagonismo de jóvenes, mujeres, productores, estudiantes y gobiernos locales en la gestión ambiental del país.

Estas acciones reflejan el compromiso del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional con la promoción de una cultura ambiental basada en el respeto, cuido y defensa de la Madre Tierra, fortaleciendo la conciencia ambiental y la resiliencia de las familias nicaragüenses frente a los desafíos ambientales y climáticos.

Expresado documental y oficialmente lo anterior pienso que Nicaragua es un espejo en el que otros países deberían verse para hacer coherente el discurso entre lo que se debe hacer y lo que solo se dice desde el discurso que se asume en las grandes tribunas. Sin embargo no es así y en consecuencia me convenzo cada día más que el mundo animal es más sabio que la llamada civilización de la especie humana que de siempre creyó que los recursos de la madre tierra están, tan a nuestra disposición, que los podemos explotar y usar a nuestro antojo sin entender que estamos arrebatando la vida al único hogar que el universo nos ha concedido hasta hoy.

Nuestra ignorancia es tal que no entendemos los mensajes y las señales de Dios, que son más que claras. Tampoco hemos atendido, por el contrario, hemos negado la opinión de los científicos del ambiente cuando exponen las causas de tantas tragedias que suceden y que no son otra cosa que el lenguaje de una naturaleza reactiva y en protesta contra nuestra mano criminal.

La mayoría de los gobernantes y los gobernados no han tomado con la seriedad que requiere esto del cambio climático. No hay duda, la naturaleza está reaccionando contra la especie humana con todo su furor.  Los fenómenos que azotan son tantos y con características tan diversas que debe ponernos a pensar sobre lo que hicimos, sobre que seguimos haciendo. El planeta vive una realidad muy diferente a todo lo que llegamos a conocer a lo largo de la existencia que aún sobrevive. No lo queremos aceptar porque somos engreídos y atorrantes, pero el mayor tiempo de nuestra vida la hemos pasado actuando contra el mundo y así nos hemos convertido en conspiradores contra el planeta que el Creador nos dio para habitar.

Nos llamamos Homo Sapien, pero somos en realidad la especie más salvaje y cavernaria de esto que equivocadamente hemos llamado civilización porque la verdad es que la auténtica civilización está en la selva, en la montaña, en los bosques que aún quedan y donde habitan los animalitos, que verdaderamente son más sabios que nosotros porque respetan la naturaleza y porque viven en ella no la destruyen como nosotros los de dos patas que hacemos cualquier cosa para destruir la “Pachamama” la Madre Tierra que tristemente parió hijos infames que la matamos.  

Hemos perdido de vista la conducta correcta y que somos transeúntes y jamás dueños del mundo. No queremos identificar el origen del desorden, el caos, el crimen, la falsedad, la aberración y la violencia que prevalecen hoy en el mundo. Esos efectos devastadores, que son la causa del mal causado, están en la conducta de la gente que es opuesta a la dignidad de la naturaleza del hombre.

La educación que hemos recibido y seguimos recibiendo más allá de las aulas escolares y universitarias lamentablemente no está relacionada con los valores humanos y por eso todo lo que nos concierne, tanto en la esfera de la política, la conducta social, la actividad económica, la búsqueda espiritual y la responsabilidad con la naturaleza, son cosas que en nuestra “cultura” tienen un espacio muy reducido y en consecuencia en nuestra mente, nuestro corazón y nuestro espíritu porque y tristemente será siempre un problema en tanto no hagamos cambios en las acciones y conductas de nuestra manera de vivir.

Los hombres hemos cambiado al mundo. Nos hemos olvidado de quien lo hizo para nosotros y en nombre de la modernidad y la tecnología hacemos cosas divorciadas con el sentido común como si El Creador no nos observara. Dios está presente en nosotros y mira con miles de ojos todo lo que hacemos. Por eso cuando sucede cada cosa en el planeta; terremotos, tsunamis, huracanes, tornados, erupciones, grandes heladas, calores infernales, inundaciones, quemas de bosques, sequias, crisis económica, actos terroristas como los que vivimos aquí en 2018 y la pandemia del COVID-19 etcétera, lo que realmente está pasando es el anuncio de nuestro destino final como producto de lo que nuestra propia mano ha hecho en línea de acción con la perversión de la mente humana.

Hemos cubierto nuestra mente con un manto de ignorancia, hemos tapado nuestros ojos con el egoísmo y cerrado el corazón con el orgullo. Despreciamos la decencia y no nos queremos dar cuenta que la vida y todo aquello que tanto decimos cuidar puede irse de un momento para otro. Estamos sumergidos en la brutalidad malgastando la vida en la búsqueda de cosas transitorias y guardando silencio ante la tanta deshumanización.

El mundo está padeciendo innumerables problemas porque la gente no pone límites a sus deseos. Las guerras, los conflictos ideológicos, las distancias entre las naciones ricas y las naciones pobres, la demencia por el poder, por el poder mismo, la sed de figuración, el terrorismo, las dictaduras, empezando por la estadounidense, la depravación en algunos religiosos, los crímenes atroces, el incesto, la pedofilia, la infidelidad, la traición, el narcotráfico, la prepotencia, el fraude y la corrupción son elementos que en su conjunto han hecho desaparecer los valores morales afectándose así el espacio y ambiente de la especie humana.

Hay quienes matan en nombre de Dios y dicen que sus guerras son santas. Hay profesionales de la fe que desde sus sotanas proclaman el odio cambiando el evangelio por la politiquería. Van contra la naturaleza y las leyes del Creador.

Ahora los “predicadores” de la modernidad nos ven como trogloditas porque hay quienes rechazamos la idea de que nuestros menores realicen el sexo en las etapas tiernas de su vida. Por negarnos a darles permiso para ir a una fiesta para que regresen “temprano” a las cuatro de la mañana. Es decir, vivimos al revés. Dañamos lo que decimos amar. Traicionamos lo que más nos vale y después pretendemos sorprendernos por lo que nos pasa.  

Meditemos bien sobre todo esto. Pensemos qué haremos cuando no tengamos a este mundo. Para entonces estaremos prefiriendo morir porque la purga de nuestros errores, el dolor de los que aún puedan ser purificados, será tan terrible como los daños que nuestra mano ha causado a la naturaleza y a nuestra propia humanidad a la que hemos visto como cualquier cosa.

En lo que respecta propiamente a los nicaragüenses hay entre nosotros gente realmente malvada que nos quiere conducir a la destrucción del país. En ellos no hay valores, no hay principios, no hay decencia. La ley la tienen para violarla y mientras tanto los canales de televisión en muchos países, sobre todo en Estados Unidos transmiten abiertamente pornografía y películas sangrientas y de horror diabólico y los niños y los jóvenes las ven sin control porque es prohibido controlarlos y después se asustan por las masacres diarias que generan las armas vendidas sin restricción a cualquier loco.

No manchemos nuestras manos con la sangre de la naturaleza ni de la decencia. Ya muchos de nosotros vamos de salida, pero tenemos autoridad para reclamar por la humanidad, porque venimos de un tiempo donde el respeto a los valores de la vida existían, se promovían y eran parte de la cátedra diaria en nuestros hogares y cuando no entendíamos eso por razones entonces nos lo hacían entender con tajonas, a fajazos, chancletazos, con castigos de verdad y no por eso odiábamos a nuestros padres, antes bien somos, hasta que nos llegue nuestra fecha de caducidad, profundos agradecidos de lo que nos enseñaron y nos inculcaron.  

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.

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