Opinión

NO SE ATREVAN

Radio Nicaragua 6 de mayo de 2026

La paz que vive Nicaragua no es casualidad ni apareció de un día para otro. Ha sido construida durante años en medio de dificultades, agresiones y momentos complejos que marcaron al país. Precisamente por eso hoy no basta con decir que la paz existe, también hay que dejar claro que se defiende todos los días. No se atrevan a confundir la tranquilidad del pueblo con debilidad. No se atrevan a creer que porque las familias trabajan, estudian, producen y viven felices significa que aquí se olvidó lo que ocurrió cuando intentaron derrocar a nuestro gobierno sandinista. Nicaragua aprendió demasiado de aquellos tiempos duros y precisamente por eso hoy la paz se protege con firmeza.

No se atrevan a intentar imponerle el miedo a las familias nicaragüenses. Este pueblo sabe lo que significa vivir bajo amenazas, violencia, guerra, bloqueos y sanciones sembradas por enemigos externos y promovidas por peleles, traidores y vendepatrias. Hoy las calles están llenas de actividad económica y familiar, los mercados funcionan, el transporte circula, las escuelas permanecen abiertas, mientras los hospitales curan y salvan vidas dentro de un sistema de salud gratuito sin cobrar un solo centavo, y la vida continúa con estabilidad porque el país recuperó la tranquilidad. Esta estabilidad tiene un valor enorme para el pueblo y nadie quiere volver atrás. La paz se convirtió en parte de la vida diaria de Nicaragua y por eso nuestra gente entiende que debe cuidarla como uno de sus bienes más sagrados.

No se atrevan a tocar la paz con las manos sucias. Nicaragua ha logrado avanzar porque el país trabaja, produce y se mueve todos los días con estabilidad por las sendas del bien común. Cuando un país vive en paz puede construir carreteras, hospitales, viviendas, escuelas y crear programas sociales que transforman la vida de sus habitantes. Cuando los enemigos insisten en la desestabilización y la confrontación todo se paraliza, el empleo se golpea, la economía se detiene y las familias terminan pagando las consecuencias de almas en pena que viven alimentándose del odio y la destrucción.

Aquí la paz se defiende porque el país ya sabe lo que cuesta perderla. No se atrevan a sembrar odio entre los propios nicaragüenses. Durante mucho tiempo hubo quienes y han intentado dividir al país, enfrentar familias y convertir el conflicto en una forma de hacer política sucia y ganar dinero mediante noticias falsas. Sin embargo, la mayoría de la gente terminó entendiendo que ninguna nación puede avanzar viviendo permanentemente con diferencias y en ausencia de amor. Hoy la mayoría de los ciudadanos quiere estabilidad, quiere avanzar y seguir construyendo su vida sin volver a etapas definidas por el caos y la violencia. La paz también significa convivencia, respeto y la capacidad de seguir adelante sin permitir que regresen tiempos que dejaron dolor y heridas profundas en la vida de miles y miles de hogares.

No se atrevan a pensar que este pueblo no aprendió de lo vivido. Nicaragua sabe perfectamente lo que ocurre cuando el odio se convierte en herramienta política y cuando la mentira intenta imponerse repetitivamente de forma maliciosa sobre la verdad. Por eso hoy existe más conciencia alrededor de la importancia de defender la paz y el funcionamiento del país. La gente quiere trabajar, emprender, caminar libremente sin aquellos tranques de la muerte levantados por la derecha terrorista, y así hoy poder vivir con seguridad. Esa determinación del pueblo de proteger la paz explica por qué el país mantiene un ritmo constante y por qué la paz se volvió una prioridad nacional que la población está decidida a defender.

Nicaragua, guiada por nuestros Copresidentes, la Compañera Rosario y el Comandante Daniel, tomó una decisión definitiva de seguir avanzando y no regresar a etapas vividas por enfrentamientos y desestabilización. Aquí la tranquilidad se vive, pero también se protege con responsabilidad y con coherencia. No se atrevan a atacar la paz desde campañas de odio y manipulación. Hay quienes todavía intentan describir un país que no existe, hablan de dictadura cuando los verdaderos dictadores fueron ellos, que durante tres meses violentaron los derechos humanos de los nicaragüenses, intentaron botar a un gobierno constitucionalmente electo por la mayoría del pueblo y quisieron arrodillar a la nación para entregarla a los enemigos de siempre.

No se atrevan a subestimar el compromiso del Buen Gobierno Sandinista con la paz.

Las buenas nuevas dejaron de ser solamente una aspiración y pasó a convertirse en una decisión firme desde el año 2007 y que continúa vigente hasta nuestros días. Aquí existe claridad sobre lo que significa perder la paz y sobre todo lo que costó recuperarla. Por eso la paz ocupa hoy un lugar importante dentro del presente y hacia el futuro del país.

No se atrevan a olvidar que este pueblo sandinista los derrotó y los seguirá derrotando cuantas veces lo intenten. Gracias a Dios y a nuestro Buen Gobierno vivimos una etapa distinta, marcada por el trabajo, el progreso, el desarrollo y tiempos de prosperidad que se ven y se sienten.

Aquí nadie quiere volver al odio que solamente habita en unos pocos, en esos pocos que son fantasmas, que ya no asustan y que tampoco están. Y precisamente por eso Nicaragua deja clara una advertencia sencilla, pero directa y definitiva: NO SE ATREVAN, porque con Rosario y con Daniel seguimos adelante, avanzando y construyendo más victorias.

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