Desde su declaración oficial el pasado 15 de mayo, el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha causado 3.510 muertes y confirmado 7.258 casos, según datos del Gobierno congoleño actualizados hasta el 13 de septiembre.
La epidemia se extiende por 62 zonas de salud en siete provincias del este del país.
Del total de afectados, 1.726 personas han superado la enfermedad, mientras que otras 905 permanecen aisladas u hospitalizadas. La tasa de letalidad alcanza el 48,4 %, y Ituri concentra el 78 % de los casos confirmados, por lo que continúa siendo el principal epicentro de la epidemia.
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Las autoridades sanitarias congoleñas sostienen que el brote pudo alcanzar su punto máximo en agosto y aseguran que los casos y fallecimientos muestran una tendencia descendente. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la situación continúa siendo grave, con transmisión activa, nuevos focos y una expansión geográfica desigual.
El brote también llegó a la vecina Uganda, donde la OMS declaró el fin de la epidemia el pasado 26 de agosto tras registrar 20 casos confirmados y dos fallecimientos. Mientras tanto, las autoridades congoleñas mantienen las medidas de vigilancia, aislamiento y vacunación para contener la propagación del virus.
