A partir del micelio vivo de un hongo, investigadores chinos desarrollaron un material textil, que tiene células vivas tras su fabricación, lo que permite que el tejido vuelva a crecer en ciertas condiciones.
Los investigadores crearon la estructura a partir de esporas cultivadas en líquido hasta formar gránulos esféricos, que luego se moldearon y secaron.
Lea también: Investigan brote de salmonelosis
En las pruebas, el tejido mostró que puede reparar daños: los especialistas rellenaron roturas con micelio fresco y, para cortes pequeños, lograron sellarlos humedeciendo la zona y dejando que se secara de nuevo.
Cuando se le aportan nutrientes, la superficie también puede desarrollar una capa que repele el agua, lo que ayuda a que las gotas se deslicen y arrastren la suciedad.
