El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en un artículo aseguró que las relaciones entre Moscú y Pekín “se construyen sobre bases de igualdad”
“Las relaciones entre Moscú y Pekín se construyen sobre bases de igualdad, no están atadas a dogmas ideológicos, no se dirigen contra terceros países y son resistentes a la influencia de la coyuntura externa”, expresó.
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El extenso artículo se publicó en conmemoración del 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre Rusia y China, firmado el 16 de julio de 2001 por Vladímir Putin y el entonces presidente chino Jiang Zemin.
Para el canciller, el acuerdo es “un sólido fundamento jurídico” que permitió construir “una nueva modelo de interacción ruso-china que no implica limitación de la soberanía de ninguna de las partes”, diferenciándolo de las “alianzas clásicas” y dotándolo de “la flexibilidad necesaria”.
