China elevó al nivel máximo la alerta por inundaciones en la provincia de Jilin, donde las lluvias intensas provocaron crecidas de ríos y aumentaron el riesgo para miles de habitantes.
En la vecina provincia de Liaoning, las fuertes precipitaciones obligaron a suspender temporalmente algunos servicios ferroviarios por daños y condiciones peligrosas en la infraestructura.
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El tifón Bavi perdió fuerza en la zona del río Yangtsé, permitiendo restablecer la navegación comercial y de pasajeros tras la suspensión preventiva de miles de embarcaciones, sin reportes de accidentes graves.
A las inundaciones se suma una ola de calor que afecta varias regiones del país, con temperaturas superiores a los 35 grados Celsius.
Las autoridades mantienen alertas activas ante nuevos eventos climáticos extremos. Por su parte los equipos de emergencia mantienen vigilancia y preparan posibles evacuaciones.
