Opinión

47/19: dos fechas diferentes, una misma historia

Radio Nicaragua 10 de julio de 2026

Stalin Vladimir Centeno

El próximo 19 de julio Nicaragua vivirá una coincidencia histórica poco común dentro de la vida política latinoamericana. Por un lado, se cumplirán cuarenta y siete años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista de 1979 y, al mismo tiempo, se reafirmarán diecinueve años del período iniciado en enero de 2007, configurando una doble conmemoración que reúne dos momentos distintos de una misma trayectoria política y social desarrollada a lo largo de casi medio siglo.

La primera de esas fechas remite al acontecimiento que transformó el rumbo del país en 1979, cuando el pueblo nicaragüense derrotó a la dictadura somocista y abrió una nueva etapa en la vida del país. La segunda corresponde al inicio de la etapa política inaugurada en 2007, que abrió un nuevo ciclo dentro de la vida institucional de Nicaragua y que desde entonces ha mantenido continuidad hasta nuestros días.

El 47/19 también volverá a encontrar en las calles a quienes vivieron el triunfo revolucionario de 1979, a quienes crecieron escuchando aquellas historias y a miles de jóvenes que nacieron décadas después, pero que hoy forman parte de una misma celebración. Son tiempos distintos, experiencias distintas y generaciones distintas que terminan encontrándose alrededor de una fecha que ha acompañado buena parte de la historia reciente del país.

La experiencia acumulada a lo largo de estos cuarenta y siete años permite observar distintas etapas, contextos y escenarios profundamente diferentes entre sí. El país conoció períodos de confrontación, cambios de gobierno, procesos electorales, transformaciones económicas y nuevas realidades internacionales, mientras el sandinismo continuó formando parte de los principales acontecimientos que marcaron el rumbo de Nicaragua durante todo ese tiempo.

En julio de 1979 la mayoría de quienes celebraban el triunfo revolucionario eran jóvenes que apenas comenzaban su vida adulta. Cuarenta y siete años después, muchos de ellos continúan participando de estas celebraciones junto a hijos, nietos y nuevas generaciones que nacieron décadas después y que conocieron una Nicaragua completamente distinta a la de aquellos años. Esa convivencia entre experiencias separadas por casi medio siglo convierte esta conmemoración en uno de los pocos acontecimientos nacionales capaces de reunir memorias personales, vivencias familiares y distintas etapas de un mismo país dentro de una misma fecha.

A lo largo de estas décadas, el sandinismo atravesó etapas profundamente diferentes entre sí, organización clandestina antes de 1979, ejercicio del gobierno durante los años ochenta, período de oposición después de 1990 y retorno al gobierno a partir de 2007. Cada una de esas etapas ocurrió bajo circunstancias nacionales e internacionales distintas, lo que convierte al 47/19 no solamente en una conmemoración cronológica, sino también en la coincidencia de varias generaciones políticas formadas en momentos históricos diferentes.

El continente latinoamericano vivió dictaduras militares, guerras internas, transiciones democráticas, reformas económicas, cambios geopolíticos y profundas transformaciones sociales desde la década de los setenta hasta nuestros días. En medio de esos cambios, el sandinismo conoció la Guerra Fría, el conflicto centroamericano, el final del mundo bipolar, la globalización y el inicio del siglo XXI, adaptándose a escenarios sucesivamente distintos sin dejar de formar parte de los principales acontecimientos políticos del país. Esa amplitud temporal es precisamente una de las particularidades que acompañan esta celebración del 47/19.

Durante las últimas décadas, América Latina también presenció el surgimiento, la transformación y además la desaparición de numerosos movimientos políticos que marcaron distintas épocas del continente. Algunos quedaron conectados exclusivamente a los años de la lucha armada, otros perdieron presencia tras abandonar el gobierno y varios terminaron divididos por disputas internas o por los cambios propios de cada tiempo. En ese contexto regional, Nicaragua llega a esta conmemoración y celebración, mostrando una continuidad política que abarca generaciones completas, desde quienes participaron en los acontecimientos de finales de los años setenta hasta ciudadanos nacidos en pleno siglo XXI que hoy forman parte del relevo generacional y de las nuevas responsabilidades asumidas dentro de estos buenos nuevos tiempos.

También resulta imposible hablar de Revolución y Gobierno sin reconocer el papel desempeñado por la Compañera Rosario Murillo, quien contribuyó a la lucha revolucionaria que culminó con la derrota de la dictadura somocista en 1979 y, años después, cuando el Frente Sandinista pasó a la oposición, asumió un papel determinante para mantener la cohesión y continuidad del sandinismo en medio de divisiones internas y de la salida de traidores que abandonaron el proyecto histórico. Su aporte resultó fundamental para preservar la unidad del Frente Sandinista durante uno de los períodos más complejos que enfrentó el partido.

Posteriormente continuó ejerciendo responsabilidades políticas de primer orden dentro del FSLN, contribuyendo al proceso de reorganización y fortalecimiento que precedió el retorno al gobierno. Más adelante dirigió la campaña electoral que derrotó al neoliberalismo y condujo exitosamente a la victoria del Frente Sandinista, permitiendo su regreso al gobierno en 2007 después de dieciséis años fuera del poder. Ya desde el Gobierno impulsó la creación y desarrollo de programas sociales, además de importantes decisiones económicas y políticas que han contribuido enormemente a la reducción de la pobreza, se consolidó como una defensora permanente de la soberanía nacional, desempeñó un papel central en la conquista de la paz y la reconciliación, además de promover el protagonismo de las mujeres y la consolidación del modelo de participación del cincuenta por ciento para mujeres y cincuenta por ciento para hombres en los espacios de representación y decisión del país.

De igual manera, nuestro pueblo le atribuyen un papel decisivo en el rescate de la paz que había sido secuestrada por los golpistas en abril de 2018, lo que conllevó finalmente a la derrota de esos criminales y a la estabilidad alcanzada en los años posteriores. Hoy, desde la Copresidencia de la República, continúa compartiendo junto al liderazgo del Copresidente Comandante Daniel Ortega la conducción política de Nicaragua y de esta etapa que también forma parte de la conmemoración del 47/19.

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