El presidente de China, Xi Jinping, planteó una nueva arquitectura de seguridad para Oriente Medio durante su reunión con el mandatario egipcio, Abdulfatah al Sisi, basada en cuatro iniciativas para enfrentar las tensiones de la región y fortalecer la cooperación entre sus países.
Como primer punto, Xi defendió que los pueblos de Oriente Medio sean «dueños de sus propios asuntos» y rechazó la injerencia externa. Propuso que los Estados de la zona profundicen el diálogo sobre paz y seguridad y participen en la construcción de una estructura regional que les permita decidir sobre su futuro.
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La segunda iniciativa plantea abordar de manera integral los distintos focos de tensión. En este marco, Xi subrayó que la cuestión palestina «sigue siendo el núcleo del problema de Oriente Medio» y advirtió que no debe quedar relegada. El tercer eje contempla proteger las rutas marítimas internacionales, impulsar la cooperación para el desarrollo y fortalecer la confianza entre los países de la región.
Finalmente, Xi llamó a reforzar la coordinación internacional y defendió la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional como «las normas fundamentales para abordar los asuntos de Oriente Medio». Además de pedir a las potencias externas evitar dobles raseros
