El presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia en Washington D.C. tras la rotura de la tubería Potomac Interceptor, que vertió millones de galones de aguas residuales en el río Potomac. La medida busca proteger a la población y facilitar la asistencia federal.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) coordinará los esfuerzos de socorro, proporcionando recursos para salvar vidas, proteger la propiedad y garantizar la salud pública en la zona afectada.
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Equipos de rescate en Maryland reportan olores fuertes y usan protección especial. La Universidad de Maryland y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) califican el derrame como uno de los mayores y más graves de la historia de EE. UU.
Trump responsabilizó a líderes locales, especialmente al gobernador de Maryland, Wess Moore, y aseguró que las agencias federales actuarán de inmediato para contener el desastre.
