Hasta tres horas diarias pueden dedicar los trabajadores de Quito a trasladarse entre sus viviendas y los principales polos de empleo, debido al encarecimiento de la vivienda en las zonas donde se concentra la actividad económica de la capital ecuatoriana.
La presión inmobiliaria ha empujado a parte de la clase trabajadora hacia las periferias y los valles de Quito.
Mientras sectores como La Carolina, en la parroquia Iñaquito, concentran edificios residenciales, oficinas y una amplia actividad comercial y de servicios.
La situación refleja una creciente brecha entre los precios de la vivienda y los ingresos. El Salario Básico Unificado en Ecuador alcanza los 482 dólares mensuales. Mientras la Canasta Familiar Básica en Quito, se acerca a los 860 dólares.
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El Distrito Metropolitano de Quito concentra entre 2,67 y 2,8 millones de habitantes. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, unos 1,77 millones viven en el área urbana y más de 900.000 se distribuyen entre parroquias rurales y valles periféricos.
El aumento de los precios inmobiliarios y los procesos de gentrificación dificultan que quienes trabajan en las zonas de mayor actividad económica puedan vivir cerca de sus empleos, lo que amplía los desplazamientos cotidianos hacia las áreas periféricas.
