El supertifón Bavi, con vientos máximos sostenidos de 144 kilómetros por hora, golpeó las islas del sur de Japón y causó estragos en infraestructura, evacuaciones masivas y la interrupción del transporte aéreo y marítimo.
En Japón, el tifón azotó la prefectura de Okinawa y las islas Sakishima con ráfagas de viento de hasta 216 kilómetros por hora y dejó más de 24.000 hogares sin electricidad y provocó la cancelación de cientos de vuelos que afectaron a decenas de miles de pasajeros.
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Las autoridades de este país, alertaron a la población por los riesgos de deslizamientos de tierra, inundaciones costeras y oleaje gigantes.
Los remanentes de Bavi combinados con el monzón del suroeste provocaron graves deslizamientos de tierra en la isla filipina de Mindanao, con un saldo de al menos 17 fallecidos, según el Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Filipinas .
