Durante años, Sture Bergwall, más conocido por el alias Thomas Quick, se hizo pasar como uno de los peores asesinos seriales de Suecia y aseguró haber cometido hasta 40 homicidios con relatos que incluían violaciones, mutilaciones y canibalismo.
Su historia cayó cuando se revisó caso por caso y se descubrió que todas las condenas se apoyaban casi por completo en sus propias declaraciones, con evidencias débiles o directamente inexistentes.
Por lo que poco a poco, comenzaron a derrumbarse en cadena todas esas suposiciones, hasta concluir que se trataba todo de una mentira.
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A sus 40 años, amenazó con matar con un cuchillo a una familia con niños para conseguir dinero. Desde entonces, en 1991, quedó bajo un régimen de internación psiquiátrica. Dentro de la institución médica comenzó a presentarse como “Thomas Quick” y a construir su personaje de presunto asesino serial.
Según explicaron, Sture Bergwall había accedido a información ajena y se había nutrido de los datos de los medios de comunicación, para así poder darle mayor sustento a sus crímenes inventados.
Pese a que cayeron todos los cargos, no quedó en libertad. Debido a que una corte administrativa entendió que Bergwall seguía necesitando atención psiquiátrica obligatoria por riesgo de reincidencia en delitos graves. Además, se pidió una evaluación externa del consejo legal del sistema sanitario.
Tras ser declarado inocente, continuó alojado en el sistema psiquiátrico sueco. Fue liberado en 2013 y, desde entonces, permanece lejos de la exposición pública en un lugar secreto y bajo una identidad oculta. El 26 de abril de 2026 cumplirá 76 años.
