España enfrenta una de sus temporadas de incendios forestales más severas de los últimos años, con más de 77 Mil hectáreas afectadas y miles de personas evacuadas. En medio de la emergencia, las sanciones impuestas contra Rusia en 2022 dejaron fuera de servicio a ocho helicópteros rusos Kamov Ka-32, utilizados durante años por España para combatir incendios forestales.
Estas aeronaves, consideradas una herramienta clave por su capacidad para descargar más de 5.000 litros de agua en segundos y operar con alta precisión, quedaron inmovilizadas ante la falta de repuestos y mantenimiento autorizado. Las restricciones impidieron además que técnicos rusos realizaran las revisiones necesarias para mantenerlas activas.
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El Gobierno español reconoció que la paralización de esta flota redujo los recursos disponibles para la lucha contra los incendios, aunque no se impulsaron gestiones ante la Unión Europea para obtener una excepción técnica que permitiera su recuperación operativa.
La situación ha generado críticas de sectores políticos que cuestionan el impacto de las sanciones europeas contra Moscú. Sus detractores sostienen que estas medidas han terminado afectando capacidades de respuesta dentro de los propios países que las aplican, mientras España continúa enfrentando una emergencia forestal de gran magnitud.
