Rusia expresó preocupación por el incremento de fuerzas militares estadounidenses en Oriente Medio y alertó sobre el riesgo de una nueva escalada en la región.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, pidió a las partes involucradas actuar con “moderación y prudencia” y reiteró que Moscú apuesta por soluciones políticas.
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Peskov afirmó que el deterioro del clima estratégico exige responsabilidad internacional y subrayó que la vía diplomática debe prevalecer frente a cualquier escenario de confrontación directa.
Reportes de prensa estadounidense señalan que la administración del presidente Donald Trump reforzó significativamente su presencia aérea en la zona. Washington trasladó cazas F-35 y F-22, aeronaves de mando y control, además de fortalecer sistemas de defensa antiaérea considerados estratégicos.
