Las manifestaciones contra el encarecimiento de la vida en Milán, Turín y Bolonia derivaron en enfrentamientos entre grupos de manifestantes y la policía. Los disturbios dejaron personas heridas, detenidos y daños materiales, tras el lanzamiento de piedras, botellas y petardos contra las fuerzas del orden.
En Milán, más de 5.000 personas se concentraron en la plaza del Duomo para denunciar la inflación, los bajos salarios y el deterioro de los servicios públicos. Posteriormente, grupos de encapuchados lanzaron objetos y pirotecnia contra los agentes antidisturbios. Los incidentes dejaron cuatro policías y 20 manifestantes heridos, además de daños en comercios y edificios históricos.
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En Bolonia, los enfrentamientos se concentraron cerca de la estación ferroviaria, donde la policía utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. En Turín, las protestas contra el precio de los combustibles y el estancamiento salarial también terminaron en disturbios, con la detención de una docena de personas.
La primera ministra Giorgia Meloni expresó su solidaridad con los agentes agredidos y afirmó que, aunque la protesta constituye un derecho constitucional, la violencia resulta inaceptable. Por su parte, el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, reconoció el malestar social, pero condenó los ataques contra la policía. Las autoridades mantienen operativos de vigilancia para prevenir nuevos incidentes.
Información obtenida de TeleSur
