¿Periodistas o mercenarios mediáticos?

Por: Consuelo Sandoval

El término independiente en el ejercicio del periodismo ha sido prostituido por medios y periodistas que se autodenominan “democráticos”, quienes contradicen los valores de imparcialidad, objetividad y credibilidad al actuar como sicarios o mercenarios de la comunicación.

El apodo “independiente” es utilizado para engañar y mentir al público porque en realidad muchos de esos medios y periodistas, han utilizado la profesión para subvertir el orden constitucional al servir de punta de lanza para promover el fallido golpe de estado con financiamiento externo obtenido a través de Organismos No Gubernamentales (ONG).

Éstos periodistas “independientes” acusan al gobierno de dictador y de coartar la libertad de expresión; sin embargo, vierten permanentemente ofensas, incitación al odio, violencia y hasta la guerra como en el caso del cronista deportivo Edgard Tijerino, quién llamó a un baño de sangre de tres millones de compatriotas con tal de expulsar del poder al presidente Daniel Ortega.

En cualquier parte del planeta, Tijerino y otros “periodistas independientes”, estarían confinados en cárceles de máxima seguridad por promover la violación de la Carta Magna y la destrucción de nuestra economía.

Para muestra un botón

Por ejemplo, para nadie es un secreto que la familia Chamorro, es propietaria del monopolio de los medios impresos, digitales y televisivos La Prensa, HOY, Confidencial, Esta Noche, Esta Semana; y también es dueña del negocio del Centro de Investigación de la Comunicación (CINCO) y la Fundación Violeta Barrios.

Éstas últimas captadoras de recursos para patrocinar la desestabilización nacional con la supuesta promoción de la libertad de expresión, fortalecimiento los medios de comunicación, y el financiamiento para la capacitación de su personal, sus auto entrevistas y auto premiaciones.

A lo largo de la historia de Nicaragua, la familia Chamorro se acostumbró a controlar el poder político y económico, castigando o premiando a los gobernantes y empresarios, dependiendo de la posición que adoptaran sobre determinados temas o decisiones.

En 1990 tuvieron en sus manos el poder cuando dirigió el gobierno doña Violeta Barrios de Chamorro, aunque quien gobernó ciertamente fue su yerno Antonio Lacayo, (q.e.p.d.) junto a su esposa Cristiana Chamorro que dirige la fundación familiar.

Luego le tocó el turno a Arnoldo Alemán, quién pese a que era pariente político de los Chamorro Cardenal, jamás fue de su agrado debido a su extracción humilde de clase.

Recordemos la brutal campaña mediática negativa que montó el diario La Prensa contra Alemán cuando éste intentó cobrarles una millonaria deuda fiscal.

Con el ex presidente Enrique Bolaños, la familia Chamorro se identificó plenamente y obtuvo excelentes resultados porque además de obtener puestos de trabajo para su gente, acapararon millonarias sumas de dinero en contratos de publicidad.

Los intocables

Es decir, la familia Chamorro se ha creído inmune e impune, por considerarse la “realeza” criolla, razón por la cual, jamás esperó que las autoridades policiales allanaran las oficinas de sus negocios conspirativos.

Irónicamente, la dirigencia de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN), se solidarizó con la familia Chamorro y demandó del gremio que cerrara filas con Carlos Fernando Chamorro que dirige la mayoría de esos negocios de la información.

Casi todos los miembros de ese clan se autodenominan “periodistas” aunque ninguno estudió la carrera de comunicación social, mucho menos que haya querido afiliarse a cualquier organización gremial, pero las utilizan a su conveniencia.

No podemos olvidar que La Prensa y El Nuevo Diario, éste último propiedad de los Chamorro en ese entonces, y otros medios extremistas, recurrieron de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia contra la Ley creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua (CPN), en perjuicio de la mayoría hombres y mujeres de prensa de todas las tendencias políticas.

La familia Chamorro jamás ha permitido la organización de un sindicato en sus empresas mediáticas, pese a que se declaran defensores del estado de derecho y de las libertades públicas.

A sus empleados les pagan salarios de hambre, les dan mal trato y ni siquiera cuentan con un seguro de vida.

Verdugo de periodistas

Recordemos la muerte trágica de María José Bravo Sánchez, corresponsal de los diarios La Prensa y Hoy, asesinada de un balazo, mientras ejercía su labor, por el ex alcalde del Ayote, Chontales, Eugenio Hernández del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), hecho trágico acontecido en el año 2004.

Los dueños de ambos diarios, se comprometieron a pagar una indemnización al niño de María José, quién había quedado en la orfandad y la joven periodista no contaba ni con un salario fijo debido a que le pagaban por nota informativa publicada.

Lastimosamente, la mamá de María José doña Antonia Sánchez, asumió la custodia del niño; pero años después falleció ésta señora y jamás recibió un centavo de la ayuda ofrecida por la familia Chamorro.

Por todo ese comportamiento inhumano y humillante ¿a cuenta de qué tenemos que solidarizarnos con una familia que ha actuado como verdugo de los periodistas?.

No creo justo ni correcto cerrar filas con un personaje soberbio y oscuro, quién jamás se ha preocupado por el gremio y por el contrario, su familia ha tratado con profundo desprecio a los hombres y mujeres de prensa.

Auténticos comunicadores

Considero que los periodistas estamos obligados a mantener una actitud digna y respetuosa con nosotros mismos.

Pareciera que algunos dirigentes gremiales padecen el síndrome del esclavo por agradecer los latigazos del amo, debido a que aparentemente tienen cadenas mentales que los mantienen atados para revelarse contra el sistema oligárquico, aceptando todo tipo de situaciones negativas y humillantes.

Incluso la APN fue excluida de la recién creada organización de comunicadores “independientes” que avalados por los dueños de medios de información derechistas, se aglutinaron en un intento incipiente por separarse de las asociaciones periodísticas tradicionales.

En contraposición, los comunicadores identificados abiertamente con el gobierno sandinista, adoptaron una posición digna, sincera, valiente y asumieron el compromiso de romper el cerco mediático impuesto a Nicaragua por los terroristas “independientes” y las transnacionales de la información.

Por supuesto, saludo y me sumo a éste último esfuerzo genuino por mantener verdaderamente informado al pueblo de Nicaragua acerca de la realidad del acontecer nacional.

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