La ONU expresó su preocupación por la operación militar de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero, durante una intervención de la secretaria general adjunta para Asuntos Políticos, Rosemary A. DiCarlo, ante el Consejo de Seguridad.
La acción afectó Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira, y sus consecuencias humanitarias aún se desconocen.
El secretario general António Guterres calificó la situación de grave y destacó que la Carta de la ONU prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado, principio que, según indicó, no se respetó en esta operación.
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Guterres advirtió que la acción estadounidense podría establecer un precedente peligroso en las relaciones internacionales y subrayó que el respeto al derecho internacional es esencial para la estabilidad global. Cualquier violación, dijo, amenaza la paz y la seguridad internacionales.
En nombre de la ONU, DiCarlo llamó a evitar una escalada del conflicto y priorizar los canales diplomáticos.
La organización reafirmó su disposición a facilitar el diálogo y promover soluciones pacíficas, señalando que intervenciones externas han generado históricamente inestabilidad en América Latina.
