Al menos 14 mineros ilegales murieron y varios resultaron heridos tras un incidente ocurrido en una explotación minera de Nkaneng, cerca de Rustenburg, en la provincia Noroccidental de Sudáfrica, informó este martes la Policía.
Las autoridades localizaron los cuerpos y a los trabajadores lesionados, pero aún no han precisado las causas del suceso ni la identidad de las víctimas.
El hecho vuelve a evidenciar los riesgos de la minería clandestina, una actividad extendida en antiguas explotaciones abandonadas por empresas mineras. Los trabajadores ingresan de forma irregular para extraer recursos en condiciones precarias y sin las medidas de seguridad exigidas, lo que aumenta la frecuencia de accidentes.
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La minería ilegal también provoca pérdidas económicas para el Estado y el sector formal debido a la reducción de ventas, impuestos y otros ingresos. Además, algunas organizaciones criminales controlan o explotan a los llamados “zama-zamas”, mineros que trabajan ilegalmente en los yacimientos, y están vinculadas con algunas operaciones clandestinas.
Uno de los casos más graves ocurrió en enero de 2025, cuando las autoridades recuperaron 78 cuerpos de una mina de oro en Buffelsfontein, tras meses de permanencia de cientos de trabajadores bajo tierra. Durante el operativo, ordenado por un tribunal de Pretoria, las autoridades rescataron con vida a 246 mineros, en una tragedia que volvió a exponer la magnitud y los peligros de la minería ilegal en Sudáfrica.
