Federico Martínez, de 35 años, murió decapitado en Argentina tras impactar con una soga que había sido atada de un lado a otro de la calle en medio de un festejo barrial de carnaval.
La víctima circulaba en motocicleta junto a su hijo de 11 años cuando chocó contra el cable, que no estaba señalizado y resultaba prácticamente invisible.
El hecho ocurrido en Quilmes Oeste quedó registrado por cámaras de seguridad y derivó en una investigación judicial con tres imputados.
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Producto del impacto, el hombre sufrió una grave herida en el cuello que le provocó la muerte en el lugar. El niño cayó del vehículo y fue asistido por personal médico por varias heridas, aunque sobrevivió.
La soga había sido colocada por vecinos para delimitar el espacio de un desfile de murgas. Desde la comuna señalaron que el evento no contaba con autorización oficial. Dos de los imputados fueron señalados como integrantes de una murga barrial que habría instalado la soga.
Por su parte, los organizadores del Centro Murga Los Fabulosos de Quilmes emitieron un comunicado en el que expresaron su pesar por lo ocurrido y aseguraron que colaborarán con la Justicia mientras avanza la causa para determinar responsabilidades.
