Más de 10 millones de personas participaron en el cortejo fúnebre del líder supremo iraní, Alí Jameneí en las provincias iraquíes de Nayaf y Karbala, antes de que su féretro fuera trasladado de vuelta a Irán.
El Comité Supremo de Organización activó un plan de seguridad integral coordinado entre las autoridades de Bagdad y Teherán que permitió gestionar la asistencia de las personas sin que se registraran “incidentes de importancia”.
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El cuerpo de Jameneí, junto a los de otros cuatro miembros de su familia, partió desde el Aeropuerto Internacional de Nayaf con destino a la ciudad iraní de Mashhad, segunda ciudad más grande del país, descansarán sus restos.
A través de su testamento, Jamenei, pidió que lo enterraran cerca del santuario del Imam Reza, el único de los 12 imames sepultado en territorio iraní. El recinto sagrado también alberga los restos del expresidente Ebrahim Raisi
