Un trabajador del Consorcio Industrial de Alimentos de Chile recibió por error una transferencia bancaria equivalente a 330 veces su salario mensual.
Días después del depósito, presentó su renuncia y el episodio terminó en una causa judicial que se extendió durante varios años.
Sin embargo, tres días después, el empleado presentó su renuncia y no restituyó el monto transferido por equivocación.
Ante esta situación, la compañía decidió denunciarlo penalmente por robo, lo que dio inicio a un proceso judicial que se prolongó por más de tres años.
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La empresa sostuvo que el trabajador había actuado de mala fe al quedarse con el dinero y abandonar su puesto, mientras que la defensa planteó una interpretación completamente distinta.
En el juicio, los abogados del empleado argumentaron que no existió robo, ya que el dinero no fue obtenido mediante engaño, fraude ni manipulación alguna.
Según la defensa, la transferencia se realizó de manera voluntaria y errónea por la propia empresa, sin ninguna acción previa del trabajador.
