Una mujer británica sufrió rociada con pintura negra momentos antes de dirigirse al altar el día de su boda.
La agresora, su propia cuñada, es culpable por los delitos de daños materiales y por el ataque.
Gemma Monk, de 35 años, caminaba junto a su padre a punto de dar el ‘sí, quiero’ en Maidstone, unos 50 kilómetros al sureste de Londres, cuando alguien la llamó por su nombre para luego arrojarle pintura e intentar escapar.
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Monk logró sujetar a la agresora por el cabello y descubrió con sorpresa que se trataba de la esposa de su hermano, identificada como Antonia Eastwood.
Eastwood tenía prohibido asistir al evento a raíz de una disputa originada en su propia boda el año anterior, cuando la agresora acusó a Monk de intentar hacerla tropezar durante la ceremonia
Pese al incidente, la víctima logró recomponerse, consiguió un vestido nuevo y finalmente contrajo matrimonio dos horas después.
