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La Paz la defendemos con Alegría

Chelsea Villachica 18 de abril de 2026

Dedico este escrito al compañero Fernando Fuentes Fraile, defensor de la Paz, a través de la alegría, desde las coloridas pasarelas de Nicaragua Diseña como Director de Modas.

Mi última conversación con mi amigo Fernando Fuentes, fue el 27 de marzo en las instalaciones de Canal 6, él estaba acompañado por la compañera alcaldesa de Chinandega; Aura Lila Padilla.

Fernando me dijo con alegría: “Voy para China en los próximos días y quiero un libro de cultura nicaragüense de los que hasescrito”. Yo le prometí que le llevaría los Ensayos Históricos y Culturales, Volumen I.

Nos comunicamos posteriormente y le pregunté: dónde está tu oficina para llevártelo y me respondió: 5to piso en el edificio Olof Palme. Un día antes de mi llegada recibí la triste noticia del fallecimiento de este gran hombre que amaba a Nicaragua, con su vida y corazón.

Hoy presento este ensayo que forma parte de ese libro que Fernando deseaba compartir en China por su contenido cultural.

Nicaragua y sus festividades tradicionales; Armonía y Paz

Nicaragua es uno de los países más ricos en manifestaciones culturales populares. Su calendario está repleto de fiestas tradicionales, celebraciones que presentan rituales, símbolos y signos que denotan la existencia de un sincretismo en el cual aflora la persistencia de un mundo indígena, constituyendo la tradición más valiosa y rica de nuestro pueblo.

Son protagonistas de estas fiestas: el hombre humilde, la mujer, el niño, la niña y los ancianos y ancianas que bailan, cantan y rezan.  Comida típica, bebidas, panes, dulces y música son elementos indispensables en estas manifestaciones, asimismo, forman parte de la festividad los desfiles hípicos, con caballos criollos y caballos de raza y corridas de toros.

Cada fiesta tiene sus propias características, semejanzas y variantes. No hay ninguna fiesta limitada a solo un día de celebración, por lo menos son tres días y lo máximo tres meses como en Masaya, en su festividad en honor a San Jerónimo, el Patrono popular de la ciudad.

La mayoría de estas fiestas son inconcebibles sin música de chicheros: la música clásica de banda, de viento o de filarmónicas que ejecutan sones populares y salves.

En el pacífico estas manifestaciones tradicionales están acompañadas por disfrazados, bailantes promesantes que llegan a constituir un grupo característico de la tradición.  En los municipios del Diriá y San Juan de Oriente, jurisdicción de Granada y de Masaya, no acostumbran corridas de toros, las que han sustituido por una atracción antigua e intensa: Los duelos callejeros de los promesantes; la astilla y la coyunda truenan en todas las fiestas. A los duelistas se les conoce como Negros Promesantes, aunque nadie se viste, ni se pinta de negro. Un personaje vestido de Yegüita es el único para detener el duelo en el momento que lo considere conveniente.  En todos los lugares donde se baila la Yegüita, está dedicada a un Apóstol y más específicamente a San Pedro como en Diriá, a San Juan en San Juan de Oriente, y a Santiago en Nindirí. En Nindirí y San Juan de Oriente la Yegua es casi siempre blanca, de nagua y cola blanca.

Bebidas y comidas típicas

Es común en la meseta de los pueblos, desde Masaya hasta Nandaime inclusive, dar comida y bebidas a los promesantes y visitantes a sus fiestas tradicionales. La masa de cazuela o indio viejo es la comida preferida por los fiesteros.

En la mayoría de los casos, la comida y bebida son similares, se derivan del maíz. En las fiestas de Diriamba, Jinotepe y SanMarcos son famosos los platos de picadillo, ajiaco, masa de cazuela o indio viejo.  En Masaya son las cosas de hornos, rosquillas, chicha de maíz, de jengibre, tamales, nacatamales, arroz aguado, cabeza de chancho con yuca cocida, pebre y sopa de res.

En el norteño departamento de Matagalpa y sus municipios es tradicional la comida típica conocida como el Marol y la cusnaca, un postre elaborado con jocote, leche, canela y azúcar, especialmente en Ciudad Darío, Terrabona, Sébaco y Las calabazas. También se reparte como comida principal en las velas de difuntos. El Marol es parecido al Picadillo, o masa de cazuela de la Meseta de los pueblos, con una característica el marol tiene un punto de chile.

Música y bailes en las festividades

En la música de las fiestas patronales predomina el son de toros, con algunas excepciones convirtiéndose en características particulares de cada fiesta patronal. Por ejemplo, el son de “la # 4” solo en las fiestas de Masaya lo ejecutan, mientras que, en Boaco, el son “El Guaro Blanco” es el preferido de los promesantes. En El Viejo, departamento de Chinandega, el son, “La Cuchara Panda” y el “San Pascual Bailón”, identifica la celebración a San Roque, con los enmascarados de los Mantudos que constituyen una tradición. 

Los bailes folklóricos que representan la herencia teatral danzaría son los de Diriamba, Boaco, Nindirí y León.

Pero quizás el baile de mayor autenticidad y representación nacional sea el baile de inditas de Masaya, cuya tradición se extiende desde el barrio de Monimbó a todo el país, en la actualidad, Masaya al concluir sus fiestas populares presenta el baile más largo en marimba, que reúne a más de tres mil bailantes, con sus trajes típicos de los bailes tradicionales del departamento.

Las Hípicas en las fiestas patronales

A mediados del Siglo XX todavía en Managua no se conocían los desfiles hípicos. Esta manifestación era esporádica y se denominaba caballería, se organizaba espontáneamente para ir a recibir al Santo Patrono Popular de Managua Santo Domingo, al lugar conocido como la Morita; desde allí venían acompañando a la imagen hasta su entrada a la capital.  Esta costumbre se afianzó en los años posteriores.

En la actualidad los hípicos están organizados en toda Nicaragua y la hípica es parte de la cotidianidad de una festividad departamental o municipal.  

Semana Santa y la cultura popular

El nicaragüense rememora la semana santa de dos formas, pagana y religiosa, los que se van al mar, al río, las lagunas, las pozas, inclusive  algunos viajan al extranjero para mejor disfrute de esos días; mientras que otros participan de las celebraciones religiosas, procesiones, misas, huertos del Señor, Judeas, también pagan promesas con arte popular como en Sutiava, cuna indígena de los leoneses, elaboran  figuras religiosas  con alfombras policromadas de serrín, esta práctica ha convertido en artistas del diseño a los protagonistas, atrayendo al turismo nacional e internacional.

Nuestra semana santa es austera, penitencial, incluso influye hasta el clima que se vuelve ardiente y seco.

La semana santa en Nicaragua se inicia desde que se fundan León y Granada, y es a partir de esos años que se conforma la religiosidad popular.  

La vena africana, arteria en la nacionalidad nicaragüense

Un viejo mito, de origen colonial español, nos había acostumbrado a la idea de que el mestizaje nicaragüense era el resultado de la mezcla del indio con el español, verdad a medias.  El mestizaje, fenómeno social que está a la base de la nacionalidad nicaragüense, se inicia en el país en el siglo XVI y tiene tres componentes fundamentales: el indio, el europeo y el africano.

No hay que olvidar que la raza negra nos cubre y nos nombra, se nos metió en nuestra vida y hoy nos hace bailar al ritmo de los instrumentos africanos: tambores, marimba, bongó, güiro, claves. En el Caribe nicaragüense en mayo, agosto y noviembre el tambor africano suena, no está olvidado, palpita al ritmo del Palo de Mayo en Bluefields, el Walagallo en Orinoco y sus danzas de puntas y parrandas.  Así mismo las culturas indígenas miskitas, Mayagna y ramakies perduran en sus rituales ancestrales.

Las corridas taurinas

En nuestros pueblos son muy populares las corridas de toros o montas, como también son los gallos de pelea, pero sin duda la expresión de más arraigo popular masivo es la de los toros o la “montadera de toros”, con emoción y peligro; bestia y hombre enfrentándose en una barrera con un público desbordante y música de sones de toros.

Las festividades constituyen la paz y alegría de los nicaragüenses, en ellas encontramos no solo la idiosincrasia del hombre y la mujer que hace gala de su solidaridad y hospitalidad, también sus dones serviciales y orgullo de sus tradiciones. 

Disfrutemos la cultura popular, fortalezcamos nuestra identidad, llena de paz, creatividad, teatro, poesía, danza y amor por esta Nicaragua linda, libre y bendita. 

Por Wilmor López

Radio Nicaragua
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