Elaborado por: Ismael Escobar
Este próximo viernes 14 de noviembre, doña Narcisa Munguía García celebrará su graduación del primer ciclo del Programa de Educación de Jóvenes y Adultos.
Este logro es solo el comienzo: ya está inscrita en el segundo ciclo y sueña con aprender manualidades y otros oficios que le permitan seguir creciendo y compartir con su familia.
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A sus 61 años, doña Narcisa decidió darle un giro a su vida. Cada mañana se despierta antes del amanecer para preparar las tortillas que vende y contribuir al sustento familiar. Pero los fines de semana, cambia el calor de la cocina por el calor de un aula, donde aprende a leer y escribir.
“No sabía leer ni escribir, y ahora todo es diferente. Puedo entender los letreros, los papeles, puedo escribir mi nombre”, expresó.
Su historia es un recordatorio de que la edad no define hasta dónde podemos llegar. Gracias a estos programas que combinan educación y capacitación laboral, mujeres y hombres como doña Narcisa descubren nuevas oportunidades, adquieren habilidades y encuentran la fuerza para seguir adelante.
