Opinión

Josefa Ortiz, prócer y heroína de la independencia mexicana

Radio Nicaragua 13 de octubre de 2026

Stalin Vladímir

Doña Josefa Ortiz Téllez Girón tuvo una participación decisiva en el inicio de la Independencia de México, cuando logró advertir a los principales dirigentes de la rebelión que las autoridades españolas habían descubierto que planeaban levantarse contra el dominio colonial, lo que permitió que Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y otros patriotas conocieran el peligro que corrían y adelantaran los planes que desembocaron en la insurrección del 16 de septiembre de 1810, un acontecimiento que abrió una lucha prolongada por la separación de México de la Corona española. Lo que hizo Josefa resultó determinante porque quienes luchaban por la independencia estaban expuestos a ser capturados antes de iniciar sus acciones y buena parte de lo que habían organizado podía ser frustrado por las autoridades del virreinato, y aunque su esposo, Miguel Domínguez, la encerró en una habitación de su propia casa para impedir que avisara a los independentistas, consiguió comunicarse con Ignacio Pérez, encargado de la cárcel de Querétaro, quien vivía en la parte baja del mismo edificio y se encargó de llevar el mensaje.

El aviso de Josefa permitió que los dirigentes tomaran decisiones inmediatas y que el sacerdote Miguel Hidalgo convocara al pueblo de Dolores a levantarse contra el régimen colonial, y así comenzó la guerra por la independencia de México. La sublevación también se extendió a otras regiones del territorio mexicano, donde numerosos indígenas y trabajadores del campo se sumaron a la lucha contra las autoridades del virreinato. La mujer conocida como la Corregidora de Querétaro ayudaba personalmente a familias pobres, huérfanos y viudas, y defendía a los pueblos indígenas que enfrentaban difíciles condiciones de vida, en una sociedad marcada por las desigualdades entre los españoles nacidos en Europa, los criollos y la población indígena.

Había quedado huérfana desde pequeña y creció bajo el cuidado de su hermana mayor, María Sotero Ortiz, quien la ayudó a ingresar al Colegio de San Ignacio de Loyola, conocido como el Colegio de las Vizcaínas, donde recibió su educación y conoció al abogado Miguel Domínguez, con el cual contrajo matrimonio y formó una familia en la que llegaron a criarse catorce hijos. En 1802, su esposo fue nombrado corregidor de Querétaro, cargo de autoridad del gobierno español que dio origen al sobrenombre de ella, y ambos se trasladaron a esa ciudad, donde comenzó a relacionarse con personas que cuestionaban las decisiones de los representantes de la corona y defendían cambios en la forma de gobernar el territorio mexicano.

En 1808, las tropas de Napoleón Bonaparte invadieron España y el rey Fernando VII quedó fuera del poder, provocando fuertes discusiones sobre quién debía gobernar los territorios americanos, debate que también llegó a Querétaro, donde en la casa de los Domínguez se celebraban reuniones que parecían encuentros literarios, pero en realidad servían para discutir asuntos políticos. Entre quienes asistían figuraban Juan Aldama y los hermanos Epigmenio y Emeterio González, además de otros patriotas que participaban en las conversaciones sobre los cambios que reclamaban para el territorio mexicano, y entre ellos estaba la Corregidora, misma que mantenía comunicación con los participantes pese a la vigilancia que ejercían las autoridades españolas sobre quienes criticaban el dominio colonial.

Después de iniciada la guerra, Josefa Ortiz Téllez Girón continuó proporcionando dinero e información a los que luchaban por la independencia, pese a que la administración española seguía de cerca sus actividades, hasta que el 29 de diciembre de 1813 ordenó su arresto y al año siguiente fue trasladada a Ciudad de México, donde permaneció encerrada en el convento de Santa Teresa la Antigua. Desde ese lugar escribió al virrey Félix María Calleja para reclamar que la habían separado de sus hijos sin explicarle las razones de su encarcelamiento, mientras su esposo, Miguel Domínguez, intentaba conseguir su libertad y enfrentaba dificultades económicas después de haber sido separado de su cargo como corregidor de Querétaro. Posteriormente fue recluida en el convento de Santa Catalina de Sena, donde el 16 de noviembre de 1816 recibió una condena de cuatro años de prisión, aunque recuperó su libertad el 17 de junio de 1817 por orden del virrey Juan Ruiz de Apodaca, luego de varios años de persecución por su participación en la lucha independentista.

México consiguió su independencia en 1821, después de once años de guerra contra la Corona española, y Josefa Ortiz de Domínguez mantuvo su defensa de los principios republicanos, por eso cuando Agustín de Iturbide fue proclamado emperador en 1822, rechazó convertirse en dama de honor de su esposa, Ana María Huarte, al considerar que establecer una monarquía contradecía los ideales por los cuales habían luchado los independentistas. También se negó a recibir recompensas económicas por sus servicios a la patria y mantuvo sus convicciones hasta su fallecimiento, ocurrido el 2 de marzo de 1829 en Ciudad de México. Conocida también como Josefa Ortiz de Domínguez por el apellido de su esposo, es reconocida en México como heroína y prócer de la independencia, por su participación decisiva en el levantamiento de 1810, los años de prisión que enfrentó y su defensa de la república. Sus restos fueron trasladados posteriormente a Querétaro, donde el Congreso de ese estado ordenó en 1878 inscribir su nombre con letras de oro en el salón de sesiones y colocar una placa conmemorativa en la casa donde había vivido, como reconocimiento a su contribución a la libertad de México.

A las distinciones que Josefa Ortiz ha recibido en México a lo largo de su historia, se agrega ahora el homenaje anunciado en Nicaragua por nuestra Copresidenta, la Compañera Rosario Murillo, quien durante su comunicación con las familias nicaragüenses informó que, a partir del 15 de octubre de 2026, el Colegio Experimental México llevará el nombre de Colegio Experimental México Prócer Josefa Ortiz Téllez Girón. Seguidamente al recordar su participación en la independencia mexicana, la mandataria expresó: “Una patriota destacadísima y precursora del movimiento revolucionario independentista”. También destacó su compromiso con las causas sociales al señalar: “Aunque no ejerció una profesión formal, desempeñó un importante papel político y social enfrentando las inequidades, las desigualdades, y el dominio colonial español”. Al explicar el significado de este homenaje para Nicaragua, la Compañera Rosario manifestó: “Nos llena de orgullo que el Experimental México sea renombrado y lleve el nombre de esta mujer valiente, formidable, prócer, defensora de la libertad y la soberanía, revolucionaria mexicana y mesoamericana, que acogemos con el orgullo de compartir esos valores de soberanía y dignidad nacional y cultural”, finalizó.

El reconocimiento de la Corregidora de Querétaro como prócer de la Independencia mexicana está documentado en el Diccionario del español de México, elaborado por El Colegio de México, que define esta palabra como la persona que ha realizado obras de gran importancia o es considerada entre los héroes de una nación, y utiliza precisamente su nombre como ejemplo: “Celebraron el natalicio de doña Josefa Ortiz de Domínguez, prócer de la Independencia de México”. Aunque esa denominación no procede de una declaración legal que le haya otorgado formalmente el título, su importancia histórica también está reconocida por el Estado mexicano. El 21 de julio de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma al artículo 18 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, que establece el 19 de abril, aniversario de su nacimiento, como fecha para izar la bandera a toda asta, y el 2 de marzo, aniversario de su fallecimiento, a media asta. De esta manera, su exaltación como prócer figura en una obra académica mexicana y su memoria también recibe honores oficiales establecidos por las leyes de su país.

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