En un megaoperativo policial la interpol detuvo a más de 3 mil sospechosos en 119 países, rescató a 4 mil 419 posibles víctimas de trata de persona y detectó a 12 mil 992 migrantes irregulares.
Para la Operación Liberterra III se movilizaron 14 mil agentes que vigilaron puntos críticos, realizaron redadas y reforzaron controles fronterizos en varios continentes.
Y se trabajó con unidades de coordinación operativa instaladas en Argelia, El Salvador, Laos PDR y Reino Unido que permitieron detectar centros sospechosos de estafa en Asia e interrumpir centros de reclutamiento forzado y explotación en África.
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“Detrás de los resultados operativos hay miles de historias individuales de sufrimiento y resiliencia, incluyendo niños que trabajan en una fábrica de vidrio en Belice, una niña vendida a un hombre de 73 años en El Salvador y un niño de ocho años secuestrado para la extracción de órganos en Mozambique”, describió la Interpol.
En Costa Rica, a un hombre conocido como ‘El Gordo’, acusado de presionar a menores de edad de un colegio técnico para que grabaran vídeos explícitos. Su cómplice era una profesora de esa escuela.
Desmantelaron una red transnacional de tráfico de migrantes en Brasil vinculada con Pakistán, Afganistán, México y EE.UU., y se arrestó al principal sospechoso, al que se le congelaron activos por 1,1 millones de dólares.
Y desbarataron en España una red criminal que traficaba con mujeres —principalmente colombianas— y las captaba a través de salones de belleza y de masajes en Barcelona y Marbella con fines de explotación sexual.
Se rescató a 21 víctimas que eran sometidas a vigilancia constante y abusos, ya que eran obligadas a prostituirse para pagar supuestas deudas de 7 mil dólares cada una.
