Una privada de libertad que tenía una condena de muerte en Japón, falleció al atragantarse mientras comía en un centro de detención en Hiroshima.
La mujer de nombre Miyuki Ueta, de 49 años, se encontraba comiendo cuando perdió el conocimiento. El personal del centro intentó quitarle la comida de la boca y llevó a cabo otras acciones de auxilio, pero no tuvieron éxito.
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Autoridades locales informaron que la causa de la muerte de la reclusa, que tomaba medicamentos debido a distintas enfermedades que padecía, fue asfixia. Cuatro días antes tuvo que ser llevada a un hospital tras desmayarse durante la comida.
Según la información la reclusa era una exempleada de un bar que drogaba a sus víctimas y luego las ahogaba para robarles.