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Hoy se recuerda al "Divino Leproso" José de la Cruz Mena

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Un 22 de septiembre 1907 muere el compositor y director de orquesta nicaragüense José de la Cruz Mena, conocido como «El Divino Leproso».

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En 1888 ingresa a la Escuela de Música, donde después de aprobar una prueba que consistía en descifrar partituras, es escogido para ser parte de la «Banda de los Supremos Poderes», que dirigía el maestro Alejandro Cousin, de origen Belga cuñado de José Santos Zelaya, que vio talento en Mena.

Estando en la Banda adquiere más conocimientos, hizo sus primeras composiciones y conoció al gran compositor Giacomo Puccini, estando ahí, Mena empieza a tener problemas de salud, pequeñas llagas le salieron en parte de su cuerpo, pero al no tener mejoría, regresa en 1892 a su tierra natal, León, Nicaragua, pero no encuentra a su familia, con los días las llagas aumentaron, y en 1896 se confirma la enfermedad de lepra, lo que lo obliga a dejar su hogar para irse a las orillas del Río Chiquito, y amigos le ayudan a construir una pequeña barraca donde siguió componiendo.

Mena se veía más afectado por la lepra, pero también tenía buenos amigos, estos lo visitaban y ayudaban a escribir las partituras mientras él silbaba, estando así compuso «Ruinas».

La enfermedad de Mena cada día avanzaba, pero su pasión por la música lo mantenía con ánimos, además de contar siempre con sus amistades que le alegraban sus días, uno de ellos fue Abraham Morazan, protector y amigo, que en agradecimiento le compuso el vals «Amores de Abraham», este nunca dejó de visitarlo.

En 1903, la lepra empezaba a mermar sus capacidades físicas, Mena se fue deformando poco a poco, estaba totalmente ciego, perdió parte de sus dedos, su nariz, labios y orejas, afectando a la vez, su hígado, riñón y el corazón.

En 1904 ganó el primer lugar en los «Juegos Florales» con su vals «Ruinas», que fue ejecutado por su amiga, la pianista Margarita Alonso de Rochi, en el Teatro municipal de León, lo que le dio gran reconocimiento, Mena le pidió a su amigo Bernardino Turcio, llevarlo al teatro, y desde el frente del teatro, escuchó su vals, la gente lo aclamó, gritando: «¡Viva Mena! ¡Viva Mena! En ese mismo año el teatro pasó a llamarse «Teatro José de la Cruz Mena».

A pesar de su deterioro físico, Mena nunca se sintió solo, la música y sus amigos siempre lo acompañaron, en la noche del 21 de septiembre de 1907, Mena sufre de fuertes dolores y se acostó en su hamaca, amigos lo encuentran a la mañana siguiente muy enfermo, de inmediato fueron a buscar al Dr. Luis H. Debayle, pero al regresar, Mena había fallecido, tenía 33 años, debido al riesgo de contagio, su casa y su cuerpo fueron quemados al instante, durante su sepelio se presentó la banda filarmónica, fue sepultado en el Cementerio Guadalupe.

José de la Cruz Mena compuso alrededor de 26 vals, entre ellos: Bella Margarita (dedicada a Margarita Lacayo), Lola (dedicado a Lola de Alvarado), Rosalía (dedicado a Rosalía de Icaza), Cuatro misas de Gloria, Yo te amo y Sueños de Amor.

Después de su muerte, sus vals «Ruinas» y «Amores de Abraham», fueron impresos en Alemania por el maestro Juan Deshon, bajo la autorización de su hermano Manuel Roldán Mena, único sobreviviente de la familia Mena.

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