Decenas de migrantes (entre mujeres y niños), quienes intentaban cruzar el mar Mediterráneo, fueron secuestrados por hombres armados a bordo de dos lanchas motorizadas.
El secuestro ocurrió luego que la lancha neumática que transportaba al menos a 112 migrantes que intentaban cruzar el mar Mediterráneo comenzó a desinflarse frente a las costas de Libia.
Médicos Sin Fronteras informaron que, los sujetos armados amenazaron a los migrantes y dispararon al aire, provocando que más de 70 personas saltaran al agua.
Poco después, el equipo de Médicos sin Fronteras a bordo de la embarcación Geo Barents llegó al lugar en aguas internacionales y logró rescatar a 83 hombres y menores, procedentes de Eritrea, Yemen y Etiopía.

Antes del rescate, los tripulantes de una de las lanchas motorizadas, que afirmaron pertenecer a la Guardia Costera de Libia, aseguraron que permitirían a las embarcaciones de Médicos Sin Fronteras trasladar a las 29 mujeres y niños que habían capturado.
Sin embargo, la segunda lancha no siguió estas instrucciones y huyó a toda velocidad. No quedó claro quiénes eran los hombres armados a bordo de esa embarcación, ni que ocurrió con las mujeres y los menores de edad.
La organización afirma que a pesar de haberse puesto en contacto y negociar con el Centro de Coordinación de Libia en tierra, la situación sigue sin cambios.
Tras el rescate, el Geo Barents se dirigió a la ciudad italiana de Regio de Calabria, designada por las autoridades como lugar seguro para desembarcar a los supervivientes a bordo.