Hace 34 años, las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia llegaron a Nicaragua con la misión de evangelizar y acompañar a las comunidades, estableciéndose de manera permanente en el municipio de Totogalpa, Madriz.
Hoy, tras más de tres décadas de servicio pastoral, la congregación se despide con gratitud, nostalgia y la satisfacción del deber cumplido, dejando una huella profunda en la vida espiritual del pueblo.

“Misión cumplida”, expresó la hermana Grettel Illeana Fallas Bermúdez, delegada de la Obra Pastoral en Totogalpa, al dar a conocer oficialmente la decisión de la congregación. Acompañada por la hermana Dania Isabel Quirós Salinas, explicó que la salida responde a un proceso de oración y discernimiento congregacional, y no a factores externos.
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“Hemos reconocido con alegría y paz que los frutos de nuestra labor en esta querida comunidad han madurado”, señala el comunicado leído ante la comunidad.
En el mensaje, las religiosas destacan que los objetivos que las trajeron a Totogalpa se han cumplido plenamente. “Sentimos que la misión que nos fue encomendada ha llegado a su plenitud”, expresa el documento, subrayando que la semilla sembrada seguirá creciendo en manos de la propia comunidad.

La hermana Grettel resaltó que, tras 33 años de trabajo, se evidencia un crecimiento espiritual en las familias, así como una fe cristiana fortalecida y una convivencia fraterna más sólida.
La religiosa explicó que la partida es un signo de la madurez alcanzada por la comunidad. “Nuestra salida significa que el pueblo está listo para seguir caminando por sus propios pies”, afirmó, al tiempo que descartó rumores difundidos en redes sociales. “No son razones externas; es un discernimiento de varios años. Cuando la comunidad está preparada, nosotras salimos, y este es el caso de Totogalpa”, aclaró.
Las Hermanas Terciarias Capuchinas llegaron a Nicaragua en 1992 y desarrollaron en Totogalpa obras de formación cristiana, acompañamiento pastoral, sacramentos y fortalecimiento comunitario.
Al despedirse, agradecieron el cariño y apoyo recibido durante todos estos años. “No solo el pueblo recibió de nosotras, nosotras también recibimos mucho de ustedes”, expresó la hermana Grettel, quien concluyó con orgullo y esperanza: “La comunidad está lista; ahora les toca seguir adelante”.


