Las protestas estudiantiles que recorren Francia dejaron cerca de 3.000 detenidos en 48 horas, después de que la Policía arrestara a otros 600 manifestantes durante la nueva jornada de movilizaciones.
El Gobierno francés también ordenó el cierre preventivo de 400 liceos, alrededor del 10 % de los institutos del país, ante el temor de nuevos episodios de violencia. La medida afectó centros educativos de ciudades como París, Marsella, Estrasburgo, Lyon y Nantes.
Los estudiantes de secundaria reclaman más profesores para cubrir las ausencias y plazas vacantes de asistentes y enfermeras, además de mejoras en las instalaciones y menos alumnos por aula. También cuestionan la presión del sistema Parcoursup para acceder a la educación superior, la reducción de cupos universitarios y la congelación de las ayudas personales para la vivienda previstas en el presupuesto de 2027.
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Mientras las protestas continúan, estudiantes del instituto Hélène Boucher, en París, marcaron distancia con los grupos que protagonizaron actos vandálicos durante las movilizaciones. Los jóvenes señalaron que esas acciones no representan sus demandas.
«Los alborotadores son de un movimiento independiente, no tienen nada que ver con nuestras reivindicaciones», afirmó un estudiante de 16 años, quien cuestionó que los medios vinculen las protestas estudiantiles con los actos de vandalismo y sostuvo que esa asociación busca desacreditar el movimiento.
