Tenía 37 años Amanda Maria Souza de Oliveira y utilizaba el nombre de Gabriele para fingir ser una menor de 12 años que aún bebía pacha para ser adoptada.
Aunque no sea creíble, lo logró: convivió durante más de un año con una familia que la acogió como si fuera su hija en Brasil.
Amanda llegó a la ciudad buscando apoyo en una iglesia. Allí afirmó haber huido del estado de Pará tras sufrir abusos y logró despertar la solidaridad de la comunidad religiosa. Los miembros de la congregación sintieron empatía y comenzaron a brindarle ayuda. Con el paso del tiempo, una familia decidió acogerla en su hogar y ofrecerle protección.
Te Puede Interesar: Quiso alertar sobre la lluvia y terminó en accidente en vivo
Tras las manipulaciones, logró ganarse la confianza de la pareja, que la trató como una verdadera hija; disfrutó de todas las comodidades, beneficios y hasta le celebraron su cumpleaños número 12.
Durante años sostuvo la imagen de una menor de edad, tenía una habitación decorada con elementos infantiles y reforzaba su historia utilizando biberones, chupetes, juguetes y fingiendo episodios de pánico para convencer a quienes la rodeaban de que realmente era una niña.
Pero como todo llega a su fin, la Policía Civil informó que la mujer enfrenta una investigación por presunto fraude y robo de identidad. Y descubrieron que estaba vinculada con hechos similares en diferentes regiones de Brasil
