Un caso de presunta pederastia de gran magnitud ha desatado conmoción en Francia, salpicando a un centenar de jardines de infancia y escuelas primarias por supuestos abusos contra menores desde los tres años de edad.
La situación ha generado indignación y encendido las alarmas sobre la seguridad infantil en los centros educativos. Los principales señalados son trabajadores encargados del cuidado de los niños durante recreos, horarios de comida, descansos y actividades extracurriculares.
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Hasta el momento, las autoridades han detenido a 16 personas. Además, desde el inicio de este año, al menos 78 monitores han sido apartados de sus funciones por sospechas relacionadas con violencia sexual hacia menores.
Las investigaciones se iniciaron tras varias denuncias presentadas el año pasado. A medida que avanzaron las pesquisas, salieron a la luz casos de monitores sospechosos de abusos que únicamente habían recibido sanciones administrativas, como cambios de centro escolar, permaneciendo incluso en contacto con niños.
El impacto del caso ha alcanzado niveles políticos y sociales. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, manifestó su rechazo a la impunidad y a las acciones sistemáticas contra la niñez. Incluso reveló que él mismo fue víctima de este tipo de violencia durante su infancia.
