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Discurso de Nicaragua en conferencia y debate por un lenguaje inclusivo en Roma

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Conferencia y debate
Roma, 8 marzo de 2022

Buenas tardes a todas y todos,

Deseo agradecer en nombre del Gobierno y pueblo de Nicaragua, del Presidente Daniel Ortega y de la Vicepresidente Compañera Rosario Murillo al Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Roma 3, a la Asociación Casa Caribana y a las profesoras, Luisa Messina y Ruth, Ruth Castillo por la invitación a participar en este encuentro.

Hoy nos reunimos para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en su 113 aniversario. Esta ocasión, representa una importante oportunidad que nos permite recordar y reflexionar sobre los logros alcanzados en nuestros países, en términos de restitución de los derechos de las mujeres y su participación en la vida política, social y económica.

El 8 de marzo se ha instaurado como un punto de convergencia para visualizar la desigualdad de género y reivindicar la lucha por la paridad efectiva de los derechos de las mujeres, en diversos ámbitos.

Cerrar la brecha de género significa que las mujeres puedan acceder a las mismas posibilidades y oportunidades que los hombres en los campos de la educación, la ciencia, el trabajo, la salud, así como la representación política.

En particular, el acceso a la vida pública y a los espacios de tomas de decisiones es fundamental en los esfuerzos por reducir las disparidades, la discriminación, la inmovilidad social, así como alcanzar un desarrollo social y económico sostenible. Tal y como se refleja en el lema de las Naciones Unidas, para la conmemoración de esta importante fecha, “Igualdad de género hoy para un mañana sostenible”.

Nuestra presencia en este encuentro y en Italia es testimonio del compromiso y voluntad política de nuestros Gobiernos en la inclusión, participación, protagonismo y empoderamiento de las mujeres en los espacios económicos, políticos, sociales y culturales de nuestros países.

Asimismo, evidencia un extenso proceso de lucha por el reconocimiento del rol fundamental de las mujeres al interno de nuestras sociedades. La historia nicaragüense refiere un sinfín de heroínas y precursoras, mujeres que han acompañado y aportado a la independencia, a la autodeterminación y constitución de nuestro modelo de país, abriéndonos el camino a seguir; mujeres a las cuales hoy miramos con inmensa gratitud.

En particular, la participación femenina ha sido parte medular del movimiento sandinista, remontándose a los tiempos de la lucha del General Augusto C. Sandino, ya en las filas de su Ejército es larga la lista con nombres de mujeres que desempeñaron diferentes responsabilidades en la montaña y la ciudad. Mientras, durante la lucha por derrocar a la dictadura somocista, las mujeres nicaragüenses desempeñaron un rol esencial en todos los niveles.

En los años 80, la presencia de las mujeres fue total en todas las áreas, tareas y esfuerzos que el momento demandaba. En la alfabetización, en las jornadas de salud, en las milicias populares, en las jornadas de cortes de café, algodón, caña de azúcar, en los mandos del ejército y la policía, en las organizaciones sociales y los ministerios. Y en 1987, el gobierno revolucionario sandinista, aprobó en la constitución política que la mujer en Nicaragua tiene los mismos derechos y oportunidades que los hombres y obliga al Estado a promover espacios de igualdad.

Este proceso de reconocimiento y restitución de derechos de las mujeres, se retoma nuevamente a partir del 2006, al volver el Frente Sandinista al gobierno de Nicaragua, activando mecanismos y políticas encaminadas a estimular el protagonismo de la mujer en el devenir político, social, cultural y económico del país.

Desde el primer día de su gestión, el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional, puso en marcha programas económicos dirigidos a promover y potenciar esa participación. Implementando un Nuevo Modelo Social, encaminado a mejorar la participación integral, el protagonismo, el empoderamiento y la restitución de derechos de las mujeres, haciéndonos protagonistas en el ejercicio pleno de la toma de decisiones de la vida pública.

Los programas socio productivos de acceso al crédito, la propiedad de la tierra y los programas de protección social que tienen a las mujeres como receptora y gestora exclusiva, apuntalando a fortalecer su autonomía, habilidades, capacidades y creatividades, han representado las piedras angulares para avanzar como sociedad, proyectada hacia un ideal de desarrollo inclusivo y en pos de una vida digna para las mujeres.

Desde el 2010 contamos con un marco legislativo nacional, la “Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades”, que regula la paridad de género en la participación en elecciones a cargos públicos, lo que significa una representación del cincuenta por ciento de hombres y el cincuenta por ciento de mujeres. Y gracias a la cual, Nicaragua ocupa el primer lugar con respecto al número de Mujeres en los Cargos Ministeriales a Nivel Global, con el 58.82% de los ministerios encabezados por mujeres.

En el año 2020, el Foro Económico Mundial (FEM) reconoció a Nicaragua como el 5º país del Mundo en el Índice Global de la Brecha de Género, la puntuación más alta que cualquier otro país latinoamericano. Ubicándonos después de Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia.

La alta participación de las mujeres en el ámbito político, social, económico, ambiental, jurídico y cultural ha contribuido en hacer efectiva nuestra política nacional de igualdad de género, nuestro programa de desarrollo humano y más recientemente el Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza para el Desarrollo Sostenible 2021-2026.

Esto ha permitido, no sólo una recuperación económica en Nicaragua, sino que el modelo socio-productivo de la Nicaragua actual sea estable y brinde frutos sólidos en contra de la desnutrición infantil, la erradicación de la pobreza y la desigualdad en todos los ámbitos.

A partir del año 2013 Nicaragua cuenta con un Ministerio de la Mujer, quien coordina, formula y ejecuta programas y proyectos gubernamentales que garantizan la plena participación de las mujeres en el proceso de desarrollo así como el acceso y control de los recursos y beneficios que se derivan.

Y el compromiso de nuestro Gobierno es de continuar impulsando políticas y alianzas que permitan proteger los avances en la garantía de derechos de las mujeres alcanzados en la última década, evitar retrocesos y promover una recuperación transformadora con igualdad de género, que se base en los principios de la redistribución del poder, de los recursos, del trabajo y del tiempo.

Gracias a estos esfuerzos y acciones concretas, actualmente en Nicaragua, caminamos en una misma dirección alrededor de un programa y un proyecto de Nación integral y lucha por una sociedad de igualdad y oportunidades para todas y todos.

La plena participación equitativa de las mujeres fortalece la democracia, la paz y el desarrollo sostenible. Este imperativo, en particular en este contexto de post pandemia, de guerras y crisis planetarias nos invita a  pisar el acelerador y conseguir que haya cambios más tangibles para todas . Nos encontramos en un momento clave para trabajar con espíritu renovado, imaginación y sinergias para consolidar el posicionamiento de igualdad de género en toda la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030.

Agradezco nuevamente esta invitación, a las panelistas presentes por compartir y visualizar estos logros tan importantes en nuestros países, que nos animan a seguir estrechando nuevas alianzas, aunar esfuerzos y seguir con nuestro compromiso para una sociedad más justa y equitativa.

Gracias

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