El Gobierno de Colombia trasladó a 20 presos considerados de alta peligrosidad desde cárceles de Barranquilla hacia distintos centros penitenciarios del país, por orden del presidente Abelardo de la Espriella, quien reafirmó su política de mano dura contra las estructuras criminales.
El mandatario aseguró que su administración no negociará el orden público con grupos criminales y defendió el uso de la fuerza estatal como principal herramienta para combatirlos.
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El operativo incluyó el rapado de los reclusos, su traslado con cadenas y el uso de overoles naranjas, según las imágenes difundidas junto al anuncio presidencial.
De la Espriella afirmó además que puso fin a los privilegios de los presos y al supuesto control criminal desde las cárceles, desde donde, según señaló, se realizaban extorsiones y amenazas contra la población.
