China desplegó 111 bomberos y especialistas en el condado tibetano de Gyirong, en la frontera con Nepal, para reforzar la búsqueda y rescate tras la violenta riada registrada el 26 de agosto que dejó tres muertos y 558 personas sin localizar, entre ellas 260 extranjeros.
El presidente Xi Jinping ordenó priorizar la búsqueda de desaparecidos, evacuar a los residentes de las zonas de riesgo y atender a los heridos. También pidió reforzar la vigilancia ante posibles nuevos deslizamientos y crecidas de los ríos.
Leer Aquí: Inundaciones dejan cientos de muertos y desaparecidos en China y Nepal
La riada se originó en el norte de Nepal tras el colapso de una masa de hielo glaciar a más de cinco mil metros de altura. El flujo de agua, lodo y escombros recorrió unos 20 kilómetros y destruyó puentes, infraestructuras y poblaciones tanto en Nepal como en el Tíbet chino.
En Nepal, las autoridades reportan más de 270 muertos y cerca de mil 400 desaparecidos. China y Nepal mantienen vigilancia sobre los ríos y los embalses naturales formados por el deslave, mientras avanzan las evacuaciones preventivas y las labores de búsqueda y remoción de escombros.
