Biden «vicepresidenta que tenga un amplio poder ejecutivo»

El aspirante a presidente, Joe Biden, podría desvelar esta misma semana. Desde luego, antes del día 15.   Lo único que se sabe es que la elegida será mujer y una cualificada experta en materia política y en la Administración estadounidense.

La importancia de la vicepresidencia en Estados Unidos depende fundamentalmente del primer mandatario. Hay ‘segundos’ que han jugado papeles influyentes –pasó en la época de George W. Bush– y otros que se quedaron en una mera posición de apoyo, pese a tener un poder determinante, por ejemplo, en los bloqueos del Senado. Con Donald Trump, Mike Pence ha desarrollado una vicepresidencia de perfil.

Lo que se da por seguro es que la vicepresidenta elegida por los demócratas deberá tener un experimentado currículo para ocupar un cargo donde tendrá un alto poder ejecutivo. La razón es sencilla: Biden llegará a los comicios con 78 años y, en caso de ganarlos, acabaría su legislatura a los 82. Lo normal es que cediera una parte importante de sus obligaciones a su segunda al mando. Y que luego no se presentara a la reelección, de modo que su ‘vice’ podría convertirse ‘de facto’ en la candidata presidencial demócrata dentro de cuatro años. No sería el primer caso. Entre los vicepresidentes que luego llegaron a mandar en el Despacho Oval figuran Johnson, Roosevelt o Truman.

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El aspirante demócrata es un hombre tranquilo. Ahora sabe que necesita un refuerzo extraordinario para responder a las expectativas de haber pasado del último lugar al primero de las encuestas electorales. El punto débil que le achacan sus detractores –la edad– es también su mejor arma: la veteranía de un político que se presentó por primera vez como senador en 1978.   Ahora mismo supera al líder republicano en intención de voto y lo ha hecho además en Estados como Texas donde Trump ha tenido un granero de votos.

Su popularidad ha crecido a medida que el actual mandatario se ha enrredado en una política errática, llena de personalismos y escasamente reactiva en un momento crítico: con el país siendo el más castigado del mundo por el coronavirus y con una recesión económica brutal. Ayer mismo, delegados republicanos y demócratas continuaban negociando cómo desbloquear las nuevas ayudas económicas –paralizadas desde mediados de esta semana en el Congreso– y aliviar la situación que desde hoy vivirán cientos de miles de estadounidenses que se quedarán sin sus 600 euros mensuales de subsidio de desempleo.

Los expertos creen que el partido optará por una candidata afroamericana, sobre todo tras los disturbios antirracistas de los últimos meses. Biden ha reducido su lista de trece a cuatro nombres. Una de ellas es Kamala Harris, senadora por California, que renunció en diciembre a continuar en las primarias del partido y en marzo declaró su apoyo a Biden tras haberle criticado reiteradamente.

La segunda candidata con más posibilidades es Susan Rice, de 55 años y con una excelente reputación ganada como exasesora de seguridad nacional de Obama.  La legisladora Karen Bass, finalmente, encabeza el grupo de congresistas negros que redactó un proyecto de ley de reforma policial que lleva el nombre de George Floyd.