En cumplimiento del artículo 42 de la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero (LASMF), el Banco Central de Nicaragua (BCN) publicó el Informe Anual 2024, el que contiene la descripción y análisis de la evolución económica y financiera del país, de la política monetaria y cambiaria y de la situación financiera del BCN.
El Informe Anual destaca que, durante 2024, la economía nicaragüense continuó consolidándose en una senda de expansión sostenida y que las medidas de políticas macroeconómicas implementadas contribuyeron a la estabilidad de precios, del mercado laboral y monetaria y financiera, lo que reforzó la confianza de los agentes económicos y fortaleció la resiliencia del país frente a choques externos.
El Producto Interno Bruto (PIB) creció 3.6 por ciento en 2024 (4.4% en 2023), favorecido por el desempeño de la mayoría de las actividades, principalmente de servicios y construcción, en un entorno de aumento del consumo y la inversión. El mercado laboral reflejó una baja tasa de desempleo (3.1% promedio anual), con aumento del empleo formal y de los salarios reales.
La inflación doméstica se redujo, favorecida por una desaceleración de los precios de los alimentos, en un contexto de descenso gradual de la inflación internacional, menores expectativas de inflación, deslizamiento cambiario en cero por ciento, continuidad de los subsidios a bienes y servicios clave, y políticas monetarias y fiscales equilibradas. Así, la inflación interanual a diciembre de 2024 se ubicó en 2.84 por ciento (5.6% en 2023).
En el ámbito de las finanzas públicas, se mantuvo una política fiscal prudente, con el Sector Público No Financiero (SPNF) reflejando un superávit después de donaciones de 2.5 por ciento del PIB (2.6% del PIB en 2023), lo que resultó en una reducción del saldo de la deuda pública a 51.7 por ciento del PIB (56.7% en 2023). De esta forma, se continuó acumulando reservas financieras y se salvaguardó la sostenibilidad de la deuda.
En línea con el superávit público, el aumento de flujos externos y la mejora de los términos de intercambio, la balanza de pagos registró superávit en la cuenta corriente (4.2% del PIB). Las exportaciones totales crecieron (2.3%), impulsadas por las exportaciones de mercancías (3.9%) y de zona franca (0.4%), mientras las importaciones totales aumentaron (7.8%), principalmente por la mayor demanda de bienes de consumo, intermedios y capital, mientras que la factura petrolera disminuyó debido a menores precios, ya que el volumen creció por el dinamismo económico.
Las remesas familiares crecieron (12.5%), ubicándose en 5,243.1 millones de dólares y los ingresos por inversión extranjera directa (IED) ascendieron a 3,039.9 millones de dólares (8.6% de crecimiento), con lo cual la IED neta registró flujos por 1,352.3 millones de dólares (21.4% de crecimiento). Mientras que, los ingresos por turismo disminuyeron, ubicándose en 510.9 millones de dólares.
En materia de política monetaria, cambiaria y financiera, un hecho a destacar, es que, en diciembre de 2024 se fortaleció el marco legal con la aprobación de la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero, que integra en un solo cuerpo legal al Banco Central y a la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), lo que facilita la coordinación de política y refuerza los instrumentos de acción en ambas instituciones.
Así, cumpliendo con su mandato de velar por la estabilidad de la moneda nacional, las principales acciones del BCN en 2024 estuvieron enfocadas en las decisiones respecto a establecer la tasa de deslizamiento cambiario en cero por ciento (0%) anual; reducir en 50 puntos base su Tasa de Referencia Monetaria (TRM), la cual se ubicó en 6.50 por ciento al final del año; propiciar el mayor uso de la moneda nacional mediante la aprobación de regulaciones sobre la expresión de precios y liquidación de pagos en córdobas; y la facilitación de la gestión de liquidez del sistema financiero.
Como resultado, a través de los diferentes instrumentos monetarios, el BCN realizó una absorción de liquidez en moneda nacional y una expansión de liquidez en moneda extranjera. En este contexto, los agregados monetarios crecieron a tasas de dos dígitos y el mercado cambiario se mantuvo estable, reflejando compras netas de divisas y una brecha cambiaria baja. En consecuencia, la coordinación con la política monetaria y fiscal se reflejó en el fortalecimiento de las Reservas Internacionales Brutas (RIB), la cuales cerraron 2024 en 6,105.1 millones de dólares (aumento de US$658.1 millones), con una cobertura de 2.9 veces la base monetaria y 8 meses de importaciones, aumentando así la capacidad para resguardar el régimen cambiario vigente.
En términos de la estabilidad financiera, la posición del Sistema Bancario y Financieras (SBF) continuó sólida, consolidándose el proceso de intermediación financiera con el crecimiento del crédito (19.3%) y los depósitos del público (10.3%). La mejora de los ingresos de los hogares y empresas creó mayor capacidad de pago, incidiendo en mejoras en la calidad de la cartera, mientras que el SBF continuó reflejando solidez, manteniendo niveles adecuados de liquidez y capitalización, superando los requisitos regulatorios.
En el entorno internacional prevalecieron los riesgos geopolíticos, reforzados por la mayor gradualidad respecto a la flexibilización de la política monetaria de los principales bancos centrales. Sin embargo, la economía global también presentó oportunidades para la economía nacional, relacionadas a la demanda externa a través del aumento de las exportaciones, y el aumento de las remesas y la inversión extranjera directa.
Finalmente, el Informe Anual señala que, el BCN, en cumplimiento con el objetivo de velar por el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos, continuó realizando acciones para asegurar la continuidad de las operaciones en los sistemas de pagos y en ejercer las funciones de vigilancia y supervisión de éstos. De esta forma, los estados financieros de la institución reflejaron las decisiones de política monetaria, cambiaria y financiera implementadas, destacándose en el balance general el aumento de las RIB, de la emisión monetaria y el uso de instrumentos de política monetaria.