La Amazonía Legal de Brasil registró en 2025 la menor pérdida anual de vegetación desde que comenzaron los registros en 1985, con 693 mil hectáreas deforestadas, según un estudio de la organización MapBiomas. Sin embargo, la expansión de la ganadería, la agricultura y las carreteras continúa amenazando el ecosistema.
El informe revela que, entre 1985 y 2025, la Amazonía perdió 54,7 millones de hectáreas de vegetación nativa, mientras que la superficie destinada a la agricultura y la ganadería aumentó un 440 por ciento. El pastoreo fue el principal uso del suelo después de la deforestación.
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La región de Amacro, entre los estados de Amazonas, Acre y Rondônia, figura entre las más afectadas. Además, el avance de las actividades agropecuarias cerca de carreteras y áreas protegidas incrementa la presión sobre los bosques y los territorios indígenas.
Aunque la reducción de la deforestación representa un avance ambiental, los investigadores advierten que es necesario reforzar la protección de la Amazonía para preservar su biodiversidad, combatir los incendios forestales y garantizar los derechos de las comunidades indígenas.
