La pereza suele considerarse algo negativo, pero dedicar pequeños períodos del día a no hacer absolutamente nada puede resultar beneficioso para el cerebro.
Así lo explicó Irina Kráshkina, psicoterapeuta de la clínica Medicina (clínica del académico Roitberg) y doctora en Ciencias Médicas, en declaraciones a Lenta.ru.
La especialista, explicó que, el cerebro no necesita funcionar a pleno rendimiento durante toda la jornada.
Cuando una persona deja de resolver problemas constantemente y pasa a un estado más relajado, su mente tiene la oportunidad de procesar la información acumulada.
Asimismo, recuperar la capacidad de atención y reducir la tensión.
Kráshkina destacó que estas pausas no solo permiten descansar, sino que también pueden ayudar a encontrar soluciones que parecían imposibles durante períodos de trabajo intenso.
