Algunos jóvenes chino, contratan a “suplentes de vida”, para que les realicen tareas cotidianas como: cocinar, lavar, acompañar a padres mayores al hospital, y hasta para discutir en su nombre.
Un artículo publicado por South China Morning Post, señala que quienes no tienen tiempo, pagan por algunos encargos porque no tienen experiencia o superan su paciencia.
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Para sacar la basura les cuesta 15 dólares al mes, hacer fila en un restaurante entre 1.50 y 4.50 dólares, para cocinar 737 dólares mensuales, además pagan para que les armen figuras con bloques y rompecabezas.
En el caso de discutir en línea cuesta 7 dólares, una sesión presencial sin límite de tiempo para persuadir o rechazar amenaza tiene un costo de 28 dólares. Por visitar a un paciente con regalos se pagan 7 dólares, charlar y cocinar con un anciano tiene un costo de 45 dólares.
Li Na, profesora asociada de la Facultad de Finanzas y Economía de la Universidad Jimei, señala que la práctica genera empleo, pero la naturaleza privada de esas transacciones genera riesgos de fraude y perjuicio a la privacidad.
