Christa Pike, la reclusa cuya ejecución en Tennessee quedó suspendida, manifestó durante el procedimiento que sentía un intenso dolor y preguntó si las molestias que experimentaba eran normales.
La periodista Catherine Sweeney, de WPLN, relató que Pike levantó la cabeza y dijo que una zona de su cuerpo “quemaba y dolía”. “Nada de eso fue normal”, señaló la reportera posteriormente.
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Otra testigo, Tori Gessner, de WKRN, recordó que Pike también se quejó de un fuerte dolor en uno de sus brazos. “Siento que mi brazo está a punto de explotar. Hay un punto que late muchísimo”, fueron las palabras que escuchó durante el procedimiento.
Antes de la ejecución, Pike, de 50 años, aseguró estar “en paz” y “lista para ser libre”. También calificó la jornada como “un día feliz”, según la periodista de Associated Press Kimberly Chandler.
La condenada dijo además que abandonaría este mundo de la misma manera en que había vivido gran parte de su vida: “enamorada”. Pike cumple condena por el asesinato de una joven cometido en 1995 en Tennessee.
