La Justicia de Reino Unido, desmanteló una red de explotación infantil que funcionaba en la localidad galesa de Rhyl y aplicó condenas de 17 y 19 años de prisión a los acusados.
De esta manera, se descubrió episodios de abuso, indiferencia de los perpetradores y graves fallas policiales que permitió que los crímenes se prolongaran durante años.
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Mustafa Iqbal, de 43 años, líder de la banda,utilizó sus empleos en el sector de comida rápida y el tráfico de drogas para identificar a menores vulnerables en las calles, suministrándoles alcohol, cannabis y crack para sumergirlas en un estado de indefensión.
Uno de los cómplices de Igbal, identificado como Ziaullah Badshah, de 25 años, durante los interrogatorios policiales intentó desligar responsabilidades sobre los abusos, asegurando que “Si no puedes cuidar a tus hijos, no los tengas”.
Información extraída de RT en Español
