En el próximo mes, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, convocará a la patronal, los sindicatos y los partidos políticos para avanzar en un “contrato social” que ofrezca seguridad ante los cambios que la inteligencia artificial (IA) puede provocar en el empleo y el mercado laboral.
Sánchez, durante la presentación del Plan IA 360, Sánchez defendió un desarrollo tecnológico basado en la regulación y el control público y advirtió que “la autorregulación no funciona”.
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Reclamó “reglas claras” sometidas al interés general y afirmó que “la IA sin control humano es caos y estupidez”.
Apuntó a que concentrar la inteligencia artificial “en unas cuantas compañías y un puñado de países” tendría consecuencias “muy negativas” e incluso “devastadoras”.
