Opinión

Vacaciones patrias, Nicaragua celebra en paz

Radio Nicaragua 14 de septiembre de 2026

Septiembre se vive en Nicaragua entre banderas azul y blanco, celebraciones patrias y varios días de descanso que muchas familias ya están aprovechando para salir de casa, viajar y compartir. Unas han tomado rumbo hacia el Pacífico y pasan el día frente al mar, otras se refrescan en las aguas de lagos y lagunas, mientras quienes prefieren mantenerse activos pueden subir un volcán, caminar entre las montañas o internarse por senderos donde el paseo también les permite ejercitarse y disfrutar del aire libre. Desde que concluyeron sus labores el viernes 11, casi 200 mil trabajadores del Estado, sus instituciones y alcaldías se sumaron a estas Vacaciones Patrias y permanecerán junto a sus familias hasta reincorporarse al trabajo el lunes 21, según lo anunció días atrás la Copresidenta Compañera Rosario Murillo. Son varios días en los que algunos ya emprendieron viaje y otros todavía preparan una salida, ya sea hacia un sitio cercano o hacia otra parte del país, donde cada trayecto puede llevarlos a conocer paisajes diferentes, probar las comidas típicas y acercarse a las costumbres que acompañan estas fechas.

De esos primeros días de descanso, muchos ya han pasado a escoger cómo quieren disfrutarlos y las opciones cambian a medida que se avanza por el país, comenzando por San Juan del Sur, donde unos se bañan frente a la bahía y otros aprovechan las olas para practicar surf o siguen por las playas Maderas y Marsella, mientras en Ometepe el paseo transcurre entre sus dos volcanes, con una parada en Charco Verde, un baño en el Ojo de Agua o una caminata por Punta Jesús María, rodeada por el Cocibolca.

Más cerca de Managua, Laguna de Apoyo recibe a quienes llegan a nadar o remar en kayak dentro de su antiguo cráter, y en occidente el Cerro Negro ofrece una subida sobre la ceniza volcánica que termina con el descenso por sus laderas, mientras al avanzar al norte Somoto cambia por completo el paisaje entre los paredones de su cañón, donde el río acompaña buena parte de la aventura y los pobladores de la zona trabajan como guías, llevando a los visitantes por sus aguas y acompañándolos durante las caminatas que llegan a los miradores.

Desde los miradores de Somoto, la ruta también puede llevar a otras partes de Nicaragua y cambiar las montañas del norte por las aguas del Caribe, llegando a Laguna de Perlas para embarcarse rumbo a los Cayos Perlas, donde el mar se mezcla con arrecifes, manglares y pequeñas islas que forman parte de esta zona del país. Quienes optan por quedarse en el Pacífico pueden pasar el día en La Boquita, El Tránsito, El Velero, Miramar o Puerto Sandino, esas playas de Diriamba y Nagarote que durante estas vacaciones reciben a quienes llegan para bañarse, comer frente al mar o descansar junto a la costa. Tampoco hace falta viajar lejos de Managua para encontrar dónde pasar unas horas, porque desde el Puerto Salvador Allende se puede pasear a orillas del Xolotlán, comer en sus restaurantes y abordar el Momotombito, que navega aproximadamente siete kilómetros hasta la Isla del Amor, donde unos se refrescan en las piscinas mientras otros buscan un lugar para descansar y compartir, prolongando así la visita antes de emprender el regreso a la capital.

Las horas de paseo también abren el apetito y la comida nicaragüense termina acompañando buena parte de estas salidas, desde el gallo pinto que muchos comen antes de arrancar el día hasta el nacatamal que cada fin de semana sale caliente de las ollas de pequeños emprendimientos familiares. Esta misma costumbre de cocinar para quienes andan de paseo cambia de sabor según el lugar por donde se viaje, y al acercarse al mar el pescado fresco llega a los comedores y restaurantes, donde los cocineros lo preparan frito, asado o en sopa, mientras el indio viejo lleva a la mesa el maíz, la carne y la hierbabuena que forman parte de su preparación. Al seguir por el norte aparecen las rosquillas de Somoto, que salen de los hornos familiares y muchos viajeros compran para llevarlas consigo, y al pasar por Nagarote el quesillo hace detenerse a más de uno antes de continuar, dejando detrás de cada parada el trabajo de personas que viven de estas comidas y siguen preparando las recetas que aprendieron de sus padres y abuelos.

La llegada de más visitantes también aumenta los ingresos de emprendedores dedicados al turismo de alimentos, porque en estos días se cocina más, los hospedajes reciben nuevos huéspedes y los artesanos encuentran compradores interesados en adquirir productos elaborados en la zona, al tiempo que otras personas trasladan en sus embarcaciones a los viajeros interesados en conocer las costas o se internan con ellos por senderos que conocen desde hace años. En Ometepe por ejemplo, comunidades como Mérida viven estos días con otros emprendedores que ofrecen productos locales, mientras los hoteles y hostales alojan visitantes por varios días y las escuelas de deportes acuáticos reciben a los que prefieren pasar parte de su estadía sobre el agua, una labor que representa el sustento de muchos habitantes de la isla. Dicha actividad también llega a las playas y comunidades cercanas a las reservas naturales, donde algunas familias madrugan para cocinar la comida que servirán durante el día, mientras otras personas recorren el litoral en lancha y muestran los alrededores a sus pasajeros. También están los instructores que enseñan a practicar surf y permanecen cerca durante la práctica, junto a pobladores que alistan sus caballos para salir de paseo o conocen bien los senderos y sirven de guías durante las caminatas, trabajos que les dejan mayores ingresos cuando aumenta el número de turistas.

El trato con quienes llegan durante los días de descanso va más allá de los servicios turísticos y acerca al visitante a costumbres que forman parte de cada lugar. Masaya vive precisamente los meses dedicados a San Jerónimo, Tata Chombo, con filarmónicos que llenan las calles de música y marimbas que ponen ritmo a los bailes, mientras los promesantes cumplen sus tradiciones como las aprendieron de sus padres y abuelos y se encargan de enseñarlas a las nuevas generaciones para que continúen formando parte de las festividades. Septiembre pues, coincide además con las celebraciones por la Batalla de San Jacinto y la Independencia de Centroamérica, fechas que llevan los festejos patrios por distintos puntos del país, donde las familias salen a las calles para participar, los parques celebran actos culturales y en los mercados la actividad diaria convive con los símbolos de esta fecha, mientras los templos mantienen sus celebraciones religiosas y cada comunidad participa según sus propias costumbres, haciendo que la música se escuche, las comidas se compartan y las tradiciones cobren vida durante estos días, que también ofrecen la oportunidad de pasar de un departamento a otro y descubrir cómo cambia el paisaje mientras continúan las vacaciones.

El viaje es otro a medida que se avanza por el Pacífico, donde la cadena volcánica recorre buena parte de la región y los lagos Cocibolca y Xolotlán ocupan amplias extensiones entre ciudades, pueblos y zonas rurales. Más al norte, las montañas de Matagalpa, Jinotega, Estelí y Madriz elevan el terreno y refrescan el clima, para luego dar paso a las Regiones Autónomas del Caribe, donde la vegetación se vuelve más abundante, las costas muestran otra cara del país y las comunidades indígenas y afrodescendientes mantienen vivas sus costumbres, incluso al momento de cocinar el rondón con productos del mar y leche de coco, una receta que ha pasado de padres a hijos durante generaciones. Parte de esta riqueza natural y cultural ha sido presentada durante 2026 en encuentros internacionales de turismo, donde el país ha dado a conocer sus volcanes mediante excursiones, ha promovido visitas a sus reservas naturales y ha mostrado sus playas y expresiones culturales ante viajeros interesados en conocer Centroamérica.

Todo cuanto se vive durante estas Vacaciones Patrias descansa en la paz y la soberanía que disfruta el pueblo de Nicaragua, porque esa seguridad hace posible compartir en familia y desplazarse con confianza por distintos lugares, mientras las actividades culturales, deportivas y tradicionales continúan desarrollándose durante la Semana Patria. La Compañera Rosario recordó precisamente que es un tiempo para conocer los paisajes, las culturas y las costumbres del país, al mismo tiempo que llamó a “resguardar la Paz que tanto nos cuesta”, a la que calificó como un “Patrimonio Sublime” de los nicaragüenses. Preservarla y defender la soberanía nacional ha sido una prioridad del Buen Gobierno Sandinista, gracias a nuestros líderes, la Compañera Rosario y el Comandante Daniel, quienes garantizan las condiciones para que las familias celebren estas fechas con confianza y entusiasmo. Nicaragua llega así al 14 y 15 de septiembre recordando las luchas que forjaron su historia, mientras su pueblo comparte este descanso y reafirma el orgullo de vivir en una nación libre y soberana.

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