Durante 15 años, los médicos ignoraron los dolores que presentaba una paciente británica y le extirparon dos órganos, al final descubrieron que se trataba de una endometriosis avanzada.
La mujer identificada como Amber Williams, de 35 años y residente en Mitcham contó que desde los 11 sufría menstruaciones extremadamente dolorosas y que, ya en la adolescencia, faltaba con frecuencia a clase. A lo largo de los años encadenó consultas con médicos de cabecera, visitas a urgencias, análisis y operaciones, pero sus quejas las calificaban como “solo dolores menstruales” o atribuidas a su peso o a problemas de salud mental.
Años después, los médicos le quitaron la apéndice por una sospecha de apendicitis y posteriormente le extrajeron la vesícula biliar por cálculo, más tarde, los médicos dijeron que en ambos casos los órganos no presentaban problemas.
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Tras años de intentar quedar embarazada, la mujer acudió a un especialista de fertilidad, a quien le dijo que tenía sospecha de endometriosis, debido a que buscó por su cuenta información.
El especialista la remitió a realizarse estudios profundos, y luego de una cirugía laparoscópica reveló una endometriosis extensa y adenomiomatosis, con ovarios pegados a la pared pélvica.
